A quién no le gustaría tener un Lamborghini Aventador LP720-4 Roadster para pararse sobre el acelerador y exprimir al máximo sus prestaciones. Claro, siempre teniendo cuidado de que no se desmadre todo y termines con el chiche envuelto en llamas.
En Dubai, el dueño de este vehículo le dio con todo, hasta el fondo, durante un rato largo mientras otro lo filmaba adelante. Y pasó lo que pasó: el motor recalentó, se produjo una explosión y el Lambo terminó prendido fuego.