El intendente de Hurlingham, Luis Acuña, quedó en el centro de la tormenta luego de que trascendiera la existencia de una empresa "fantasma" vinculada directamente tanto a él como a toda su familia.
Se trata de FASIEM S.R.L, una compañía creada en diciembre de 2005 dedicada supuestamente al sector inmobiliario que ha mantenido pérdidas sostenidas, pero que hasta el día de hoy sigue llamativamente en pie.
Según una investigación del sitio Buenos Aires 2punto0 publicada el 29 de abril pasado, esa firma ficticia adquirió nueve propiedades relacionadas con el seno del clan Acuña, pero lo llamativo es que ninguno de sus integrantes declaran inmuebles propios en el Registro de la propiedad.
Cabe destacar que la propiedad en la que vive el mandamás de Hurlingham está a nombre de su mujer, la diputada nacional del Frente Renovador María Azucena Ehcosor.
Es un domicilio ubicado sobre la calle Teodoro Fels 26, de Villa Tesei. Si bien ésta alguna vez fue su casa, actualmente se trata de apenas una fachada para no despertar sospechas. La verdadera vivienda con pileta climatizada se esconde tras paredones que impiden ver su brutal dimensión: más de media manzana.
Compañía fantasma
FASIEM es un título de fantasía que se compone de las primeras dos letras de los nombres de los hijos de Acuña, que son Fabrizio, Silvina y Emiliano, aunque también figura la propia Ehcosor. Eso sí, nunca ninguno de ellos hizo público que conforman esa extraña sociedad.
¿Quién es cada uno de ellos? Fabrizio es además de Socio Gerente, concejal y primero en la línea de sucesión de su padre. Emiliano fue electo concejal en 2013 por el Frente Renovador, primero en la lista, pero pidió licencia apenas asumió.
Tanto él como Silvina eran empleados de su madre en el Senado bonaerense mientras ésta fuera legisladora provincial. Desde el 1 de enero de este año, Emiliano está nombrado como empleado en el despacho de su madre, con contrato y categoría A3 de la Cámara de Diputados de la Nación, mientras que Silvina aun espera la aprobación de su contrato pedido con retroactividad al 10 de diciembre, y la ubicaría como empleada del Bloque de Diputados del Frente Renovador.
Otro de los datos que no cierran es que FASIEM nunca informó sobre un domicilio real. Sí figura el legal que, casualmente es el del Estudio Jurídico del abogado Luis Alberto Ravagnan. Según consta ante la AFIP, es en Uruguay 651, Piso 14º, Oficina “J” de la C.A.B.A. Se trata del mismo letrado que patrocinó una demanda contra Jorge Tassara, un ex concejal que sufrió amenazas, persecución política y agresiones físicas años atrás cuando se enfrentaba al acuñismo.
UNA POR UNA, LAS PROPIEDADES DEL CLAN ACUÑA
FASIEM fue inscripta con un amplio objeto: “compra, venta, representación, consignación, permuta, administración, construcción y cualquier otra forma de negociación comercial de bienes inmuebles destinados a vivienda, comercios y/o explotaciones agropecuarias; préstamos dinerarios con o sin garantía hipotecaria, constitución de derechos reales sobre inmuebles y cualquier otra forma de negociación financiera destinada a la compra, venta, permuta y construcción de bienes inmuebles”.
Sin embargo sus números contables afirman que da más pérdidas que ganancias, y que cuenta con nueve propiedades. Es dueña del 70 por ciento de un edificio donde funciona la agrupación del propio Acuña, junto al Sindicato de Empleados Municipales.
En Haedo tienen dos propiedades: un departamento y una cochera, ambos ubicados en un edificio que está frente a la estación de trenes. Las expensas figuran a nombre de Miguel Fabrizio, el hijo mayor del intendente.
Sobre la Avenida de Mayo en Ramos Mejía, a pocas cuadras de la estación de trenes, figura un departamento que sería un semipiso. A pocas cuadras de allí, sobre la calle Alsina, dos propiedades más: un departamento y una cochera. Es para destacar que se trata de una de las zonas más caras de todo el Conurbano.
Siempre de acuerdo a lo inscripto hasta 2013 en el Registro de la Propiedad de la Provincia de Buenos Aires, FASIEM tiene 3 propiedades más en Hurlingham: Una casa ubicada sobre la calle Rodríguez al 1800 cuya línea telefónica según una empresa de Reportes comerciales figura a nombre de Emiliano Acuña y dos propiedades más sobre la calle Rosas Castillo.
En todos estos años, las operaciones económicas que realizó fueron por cientos de miles de pesos en supuestas “inversiones”. Aunque las ventas casi son inexistentes. Por esa razón, cabe preguntarse de dónde pudo haber ingresado el dinero a una empresa que, además, figura como Monotributista.
Mientras tanto, la Justicia aún no ha investigado los curiosos movimientos del clan Acuña, un funcionario público que vive de las arcas del Estado, al igual que toda su familia.
16 de junio de 2014
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