Elba, madre de Sergio Lapegüe, fue asaltada en su casa de Banfield. La mujer que padece Alzheimer en estado avanzado, se encontraba acompañada por dos cuidadoras cuando tres delincuentes irrumpieron por la parte trasera de la vivienda e ingresaron, aparentemente, sin forzar la puerta.
Según trascendió, una empleada, llamada Gladis, intentó resistirse y fue agredida físicamente: intentaron ahorcarla. La otra fue amordazada, vendada y encerrada en el baño, mientras los asaltantes buscaban dinero en la propiedad.
Los delincuentes le pidieron información sobre dinero a Elba, pero la enfermedad le impidió comunicarse. Después de dañar todo lo que encontraron en el interior de la vivienda, huyeron —según el parte policial que difundió la prensa— llevándose 50 mil pesos, un teléfono celular.
En este marco, el periodista Baby Etchecopar dialogó con Lapegüe y fue contundente: “A tipos que le hacen eso a una anciana, hay que matarlos”. Ante la posibilidad de que los acusados sean menores de edad, el periodista redobló la apuesta: “Bueno, morirán más jóvenes. Estoy muy enojado, yo la pasé”.
Lapegüe confirmó que eran “tres delincuentes también menores dos de ellos, uno parece que no, medio alto. Maltrataron a la chica que cuida a mi mamá que está sentada en una silla, no se puede mover, no puede hablar. Le decían ‘dónde está la plata’.
Y se preguntó: “Qué plata puede tener una jubilada con Alzhéimer”. En este sentido, expresó que “la familia está en shock, parece que es más fácil salir a robar que a estudiar".
Cómo encontraron la casa:
Lapegüe grabó el momento en que ingresó a la vivienda y las imágenes generaron impacto. Mientras caminaba por la casa, sus palabras transmitían la angustia de ver todos los objetos destrozados.
Mientras tanto, detrás se oían otras voces que decían que todo había sucedido hacía veinte minutos, y que los tres delincuentes se habían ido en un auto de apoyo.
El afectado relató también con angustia: “Esta es mi casa, este es mi barrio, esta es mi vida. Nunca me fui”.
La escena dejó rastros materiales y afectivos: “¿Viste ese piano que estaba ahí todo tirado? Corrido. Mi mamá tocaba el piano. Todos los cuadros, todos tirados. Mi mamá era pintora. Y ahora con el Alzheimer y todo, yo cuando voy a casa le toco el piano y es el único momento que conectamos”, describió Lapegüe.
EL ingreso de los ladrones y los interrogantes:
La entrada de los asaltantes presenta interrogantes para Lapegüe: “Gladys me dijo que los delincuentes dijeron que habían entrado con la llave. Yo lo dudo. Ahora cambiamos todas las cerraduras, obviamente, pero las llaves hay dos juegos de llaves que nadie los saca, queda ahí. ¿Cómo tenían la llave? Eso es raro”.
Y contó: “Después, es una reja que en las dos veces que entraron, entraron empujando la reja. Como esta de mi casa también, es una reja como electrónica. No sé cómo hacen, si meten una tarjeta”, explicó el periodista. La desprotección tecnológica se sumó al golpe anímico del asalto: “Rompieron todo. Acá estaba hablando con el hombre de las cámaras, rompieron todo. O sea, lo mismo que hicieron en mi casa, se llevan el disco rígido. Pero yo quiero ver si están en la nube”.
A la madre ya le habían robado antes:
El periodista relató lo que su mamá vivió años atrás en el mismo domicilio: “A mi vieja ya le habían robado antes, cuando ella estaba bien de salud hará 10 años más o menos, entran tres delincuentes, la queman con la pava torturándola diciéndole ‘vos sos una vieja, nosotros somos jóvenes y te puedo matar que salimos en libertad’. Mi papá ve eso, le bajan las defensas y se termina muriendo”.
“A mi papá le partieron la cabeza con un bate de béisbol. Yo estaba comiendo acá a la vuelta”, agregó.
“Estamos con miedo nosotros y los delincuentes sin miedo. Es así. Los que tenemos miedo somos las personas que no robamos. Ellos hasta muestran por redes sociales lo que acaban de robar”, sostuvo el periodista. Cuando la discusión apuntó a la efectividad del sistema de seguridad, fue contundente: “Acá tenemos una garita de seguridad que la pagamos todos los días”.
“Voy a seguir insistiendo con mi barrio”:
Interrogado sobre la posibilidad de mudarse, Lapegüe reiteró su pertenencia: “Voy a seguir insistiendo con mi barrio. Soy un tipo de barrio, me gusta esto, me gusta estar en mi lugar, me gusta estar con mis amigos de toda la vida. Acá son todos amigos de toda la vida, la verdad”.
El cuidado de su madre, enferma de Alzheimer, aparece también como motivo vital: “Yo voy todos los días, por más que no me conozca, yo siempre digo: Yo la conozco a ella. Y le doy la mano. O recién estaba y no me soltaba la mano, me la agarraba como diciendo ‘quédate’”.
Consultado sobre el impacto del vínculo, reflexionó: “Mi mamá está como está por el cuidado, por el amor que tienen las cuidadoras y por el amor que tenemos los hijos y la familia, porque me parece que ese es el secreto de esta enfermedad tan dura y tan dramática y tan dañina al cerebro”.
Al cerrar, la indignación por la violencia y el desaliento social quedan resumidos en una frase: “La verdad, nadie está exento de ser la próxima víctima”.