En el fútbol argentino estamos acostumbrados a ver todo tipo de celebraciones y muchas de ellas incluyen una palmadita en la cola del compañero. La misma suele ser después de sacarse la camiseta, tirarse de los pelos o, tal como hizo Martín Palermo en alguna oportunidad, bajarse los pantaloncitos.
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La Federación de fútbol de Irán prohibió, el lunes último, de manera indefinida toda actividad vinculada al fútbol al defensor de Persépolis, Mohammed Nosrati, y al pellizcado Sheys Rezaei.
El incidente, que fue denunciado por funcionarios y comentaristas como "acto inmoral", ocurrió durante un partido de la Liga local entre el Persépolis de Teherán y el Damash Gilan, transmitido en vivo por la televisión nacional para todo el país, según informó la agencia de noticias NA.
Rezaei luego hizo algo parecido a un compañero no identificado para celebrar otro gol del encuentro que su equipo ganó 3-2 al Damash. "Nosrati y Rezaei han sido suspendidos por tiempo indefinido de toda actividad vinculada al fútbol por cometer actos inmorales", informó el responsable del Comité disciplinario de la federación iraní.
Asimismo, el club Persépolis, uno de los más populares de Irán y financiado por el propio gobierno, los multó a cada uno con 500 millones de rials, unos 40.000 dólares. Ambos jugadores alegaron que no quisieron ofender a nadie, pero se enfrentan a éstas y otras duras sanciones tras una investigación, dado que desde hace tiempo la federación quiere imponer reglas morales muy estrictas en los estadios de fútbol.
La prueba del delito