“Nadie me sabe decir por qué en el baño de la celda había un cable y tampoco nos responden por qué sacaron a todos los presos de ahí. Porque cuando yo fui no había nadie, hay muchas cosas que no cierran”, dijo Luis Gauna, en referencia a la sospechosa muerte de su hijo Sergio en una comisaría de Pilar, donde se encontraba detenido acusado de haber matado a un policía.
Es más, hasta tenían una coartada para comprobarlo. Alejandra Moreno, amiga de Gauna, dijo que el día del crimen del efectivo, ambos estaban juntos en su casa y agregó que la semana anterior se acercaron a la Fiscalía para declarar ante el fiscal del caso pero no los recibió. “No nos atendió, dijo que estaba ocupado, acá hay algo más”, dudó la chica.
“Ni a su madre la dejaron pasar a verlo (cuando estaba detenido en la comisaría de la localidad de Alberti). Recién íbamos a poder estar con él el martes que viene, pero ahora ya está muerto”, lamentó Luis y concluyó: “Mi hijo era inocente y nadie lo cuidó; quiero que se limpie su nombre”.
16 de agosto de 2010