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D´Elía: "El progresismo blanco no sirve para nada"

El piquetero Luis D´Elía se quejó porque mientras él se disponía a declarar ante la Justicia por las agresiones en Plaza de Mayo, Néstor Kirchner recibía a Carlos Reutemann.
Viernes, 22 de agosto de 2008 a las 17:23

“Mientras que yo era citado en indagatoria por defender el gobierno popular, él se reunía con un traidor en la Residencia de Olivos”, dijo D´Elía, quien demuestra su actual estado de “reflexión” y desconfianza por el futuro de los sectores sociales “que pusieron el cuerpo para que la oligarquía no nos ganara la pelea por la distribución del ingreso”.


En una carta enviada a los medios de comunicación, el piquetero de La Matanza expone su pesar por lo que interpreta un “progresismo blanco” que no deja nacer al “nacionalismo popular” y, de paso, le da una vuelta de tuerca a su aviso de hace un mes, cuando le recriminó a Kirchner el haberse plegado al peronismo estructural. “No sea cosa que aquellos que pusimos el pecho seamos variable de ajuste de algunos vivos de siempre”, había anunciado.


En su mensaje también recordó: "Estamos en el hall del Palacio San Martín, preludiando la llegada de los presidentes de Argentina y Brasil, y entre canapés y alguna copa de Felipe Ruttini, me encuentro con Martín Sabatella, cara a cara, y me descerraja una primera frase que me golpea y me llama a la reflexión: “Mirá, negro, yo creo que el progresismo blanco, permitido por el sistema, no sirve para un carajo…".


Seguidamente D´Elía acusa como inútil “a esa especie política, la mayoría de ellos con educación universitaria. Su estética, un tanto escuálida , en general son flacos, blancos, siempre de corbata, y de fuerte pertenencia cultural de corte pequeño burguesa".


Dice que esta clase dirigente siempre se encuentra “muy lejos de los pobres, con buenos vínculos con los organismos de Derechos Humanos, lectores del Gabo, absolutamente eclécticos en economía".


Para dejar bien en claro quiénes son los estereotipos del nacionalismo popular que pregona, el presidente de la Federación de Tierra y Vivienda resaltó a “la hermosa pendeja militante de la universidad o las gordas de nuestros comedores”.

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