“Acá mandó yo”, decía una y otra vez un adolescente que junto a un amigo habían copado la esquina de Enrique Santos Discépolo y Charcas en el barrio Pueyrredón.
Uno de los adolescentes sacó y mostró varias veces un arma mientras el otro usaba el celular. La situación alertó a un operador de cámara de seguridad que controlaba los movimientos de la zona.
Un patrullero se dirigió rápidamente al sitio. “¿Dónde la escondieron?”, preguntaron los oficiales. Si bien los sospechosos se desentendieron de la situación, el operador de cámaras había visto cómo ocultaban el arma debajo de una piedra.
Al encontrarla, descubrieron que se trataba de una pistola de balines. Ambos adolescentes fueron trasladados a una comisaría y quedaron a disposición de la Justicia.