Parecía una mañana más para un vecino de La Matanza. Ya listo para salir, arrancó el auto y sintió pasos rápidos por la calle: era un delincuente.
Casi sin pensar y rápido de reflejos, cerró la puerta y aceleró a fondo aprovechando que ya tenía el coche encendido mientras el delincuente intentaba meterse por la ventana.
Mientras avanzaba, todavía en shock, se dio cuenta de que el delincuente había quedado colgado de la ventana, con la cabeza y medio torso adentro.
Un domo de seguridad capturó el momento en el que el coche pasó a más de 100 kilómetros por hora por las calles del barrio Puente Escurra con los pies del ladrón derrapando por el asfalto. A las pocas cuadras tuvo que soltarse.