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Robó $10 mil, los perdió en el bingo y cantó todo

Las versiones del presunto asalto a la sede del Correo Argentino no cerraban y el hombre quebró: "Contó todo y se arrepintió de robar plata que era de jubilaciones", dijeron a 24CON.
Miércoles, 14 de abril de 2010 a las 11:52

Extraoficialmente, dicen que un faltante de dinero “similar ya le había ocurrido” a Silvio Fernando Torres, el encargado del Correo Argentino de Jáuregui. Por eso desde un principio dudaron de su “extraña” versión de los hechos.

Lo cierto es que el lunes cerca de las 8 de la mañana, el hombre de 36 años quien también vive en la casa donde funciona el Correo junto con su esposa e hijas, se acercó a la comisaría 2da de Luján y estableció la siguiente denuncia: “Fui al kiosco a comprar una máquina de afeitar, cuando volví había un tipo en la puerta. Lo hice pasar porque quería enviar un telegrama y sacó una pistola tipo revólver y me robó $10 mil que estaban consignados al pago de pensiones y jubilaciones”, contó el comisario Daniel Barrena a 24CON.

Para que la historia tuviera más fundamentos, tras la partida del presunto delincuente, Torres accionó la alarma. Los uniformados comenzaron a buscar a la persona que había descrito: “Vestía de pantalón de jean y remera blanca”, dijo. Hasta ese entonces, se trataba de un hecho caratulado como robo calificado. Pero, al ver que el denunciante trastabillaba con sus dichos, le volvieron a tomar declaraciones y finalmente “pisó el palito”.

“Se quebró y cantó que el dinero la había jugado entre el jueves y el viernes de la semana anterior en el bingo de Luján”, señaló el comisario. Aparentemente, a Silvio no le cerraba la historia a medida que avanzaba con la mentira y se vio acorralado. “No pudo justificar la apertura de la caja fuerte, porque esta tiene un retraso de 20 minutos y lo tendría que haber hecho antes de ir al kiosco; tampoco le daban los tiempos del robo ni el modo”.

Por su parte, fuentes empresariales confirmaron a este medio que la firma tomó medidas en el asunto y separó del cargo al empleado. Podrían exigirle la devolución de los $10 mil y no presentaron cargos en su contra. Sin embargo, la Secretaría Nº4 del juzgado federal de Mercedes se vio obligada al oficio y la causa se caratuló como “hurto y delito contra la propiedad privada”.

14 de Abril 2010

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