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Se estrenó Matar a Videla, la película hecha en Luján

Jueves, 14 de enero de 2010 a las 16:55
A sala llena se estrenó anoche en el cine Gaumont, de la Capital Federal, “Matar a Videla”, primer filme realizado por lujanenses que tiene repercusión nacional. No falto nada: flases fotográficos, cámaras de TV (C5N, por ejemplo), moviles de radio y hasta las “caza autógrafos” que se desvivían por estar cerca de las figuras de la película.

 
Mientras tanto, el director Nicolás Capelli y el productor Juan Pablo Redondo se paseaban por el hall del cine, formulaban declaraciones a la prensa pero, sobre todo, esperaban nerviosos el comienzo de la proyección.
 
Por otro lado, el también lujanense Diego Mesaglio –protagonista casi absoluto de la película- firmaba autógrafos y posaba para las fotos junto a sus admiradoras. Lo mismo sucedía con  Emilia Attias –bellísima con un llamativo peinado con rastas-, Maria Fiorentino –sonriendo casi en forma permanente-  y Felipe Colombo. Faltó a la cita Juan Leyrado, quien se excusó por problemas laborales.

 
 “Matar a Videla” narra la historia de Juan, un muchacho de 25 años, que quiere suicidarse pero antes saldar cuentas pendientes: con su pareja, con su madre, con la sociedad. Se filmo en la zona céntrica de Luján y en varias localidades, como Jáuregui, y en Capital Federal.

 
“Estoy feliz y sorprendido por la repercusión de la película. La critica de “La Nación” fue excelente y nos dejo impresionado tanto al productor Juan Pablo como a mi. Se trata de un periodista, y cineasta, muy respetado en el medio. Además, los actores me expresaron su satisfacción por el resultado de la obra. Y la convocatoria al estreno fue sorprendente: no esperábamos esta cantidad de gente. Mejor, imposible”, dijo Capelli.

 
Pero no todas son rosas: el director habló de su “amargura” por los problemas de audio del Cine Gaumont que impidió al público escuchar diálogos importantes del filme. “Fue una lástima aunque, por suerte, en  la función posterior se solucionó el inconveniente. Nos asombró también el número de espectadores que fue a esa exhibición”

 
Otro detalle para destacar: los 10 minutos de aplausos sostenidos con los que el público premió al director y a los artistas al finalizar la proyección. “Inesperado e increíble” , se despidió Capelli con la voz entrecortada por la emoción..
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