Ocurre que los ingresos son en pesos y los inmuebles se cotizan en dólares, y cada vez que la moneda norteamericana se aprecia aunque sea un centavo, se aleja un poco más de las posibilidades de un sector medio de la población.
Esta, además de la estacionalidad, puede ser alguna de las explicaciones de la abrupta caída de la compraventa de inmuebles en el ámbito porteño. En febrero se anotaron sólo 2529 escrituras. Para encontrar un número similar habría que remontarse a la peor etapa de la crisis anterior.
Sin embargo, los valores se mantienen y los operadores consignan que en las negociaciones, que no son nada fáciles, pueden retroceder entre un 12 y un 15 por ciento.