El intendente de Hurlingham había preparado una buena en medio de tantas malas: un acto para presentar la policía comunal con todos los festejos correspondientes, aunque –obviamente- con dos ausentes “anunciados: el gobernador Daniel Scioli y el ministro de Seguridad Alejandro Granados.
Pero como Acuña no presentó los papeles a tiempo ante el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, trámite indispensable para designar a las autoridades de la fuerza (ver: escándalo por policías exonerados), el acto no pudo llevarse a cabo.
El acto fallido, la contratación de personal parapolicial y la conducta errática que mostró el intendente en los últimos tiempos provocaron también una de las deserciones más importantes de su equipo de trabajo: ayer se fue, y dando un portazo, el director de Seguridad, Jorge Zapata.
En lo que parecía ser una jugada política más de Acuña, el intendente –furioso porque no autorizaron el acto de la Policía Comunal- maltrató a Zapata y le ordenó que pase a licencia para dejar su cargo vacante y que el intendente pudiera disponer de él. Esto fue tomado como una ofensa para el director de Seguridad, quien se caracterizó, durante su gestión, por ser el único que “puso la cara” frente a la creciente ola de delitos que asola al distrito.
Ante el maltrato del intendente, Zapata renunció y dejó a su cartera sin director. Acuña se quedó sin acto ni anuncio. Y Hurlingham, más desprotegido, si es que eso fuera posible