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De hecho, según el sitio español 20 Minutos, algunos turistas incluso compran la estatuilla como regalo de Navidad. Los precios de las estatuillas varían entre los cuatro y los diez euros, según su material, que oscila desde el mármol hasta la resina.
"La gente pasa y la levanta para ver lo pesada que es, para ver si el peso del objeto realmente pudo haber causado todo ese daño a Berlusconi", comentó un vendedor italiano.
El último domingo, un hombre con antecedentes de enfermedades mentales se acercó al primer ministro, que firmaba autógrafos a la salida de un acto político en Milán, y le arrojó la estatuilla directo a la cara. Como resultado, Berlusconi pasó casi toda la semana internado, con dos dientes a la mitad, el tabique nasal roto y problemas en las vértebras cervicales.