El fotógrafo Max Siedentopf merodea las calles de Amsterdan por la madrugada tuneando los coches de extraños con cartón. “Las cosas ordinarias como los coches se están personalizando cada vez menos, mientras que podría ser una buena forma de auto-expresión. Me gusta pensar que le estoy haciendo un favor a la gente, dándoles un auto deportivo hecho a medida”, dijo.