Eran las 3:30 de la mañana cuando un matrimonio escuchó ruidos en la planta alta de su casa en Habana al 2.100.
Por temor a ser víctimas de un robo, llamaron a la policía, que poco minutos después llegó al sitio. Primero encontraron a uno escondido entre las plantas de la entrada que cumplía la función de “campana”.
El segundo apareció colgado de las tarimas de la terraza cargando una bolsa que tenía dentro un inflador, herramientas y zapatillas que había obtenido de dicho patio.
El último, al oír las sirenas, se tiró desde el techo y se escondió en un puesto de diarios ubicado en una avenida cercana en Villa Urquiza.
La Policía de la Ciudad constató que tenían 22, 32 y 37 años. El más joven tenía antecedentes por robo y rebeldía.