Entre los más destacados, el gobernador provincial Daniel Scioli (quien llegó junto a su mujer Carina Rabollini), expresó a 24CON: “Realmente estar presente en esta fiesta me trae muchos recuerdos. Desde que era secretario de Turismo de la nación le hemos dado un fuerte impulso“.
Por eso “tiene cada vez hay más concurrencia de gente, que trae mucha expectativa y además cuenta con la mayor presencia institucional de la Presidenta“, agregó.
Además, destacó que la ceremonia “es el reflejo de la cultura del esfuerzo, emprendedora. Es una expresión cultural y turística“.
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Al banquete también concurrieron celebridades de todo tipo. Como el cómico Luis Landrisina, quien entre copa y copa también halagó a la organización: “creo que es una de las fiestas más tradicionales y populares, y de más jerarquía. Cada vez convoca a más gente y hace que el público tenga que esperar para asombrarse sobre el mismo asombro de las fiestas anteriores. No es una tarea fácil, porque deben pergeñar creativamente un espectáculo durante todo un año para que sorprenda a la gente“.
También disfrutó de la noche José “Pepe” Scioli, hermano de Daniel y referente de De Narváez en la Ciudad de Buenos Aires. “Vengo a este festejo desde hace nueve años y he pasado muy lindos momentos”, señaló.
Sin dudas, el premio a personalidad destacada fue para el “Virrey” Carlos Bianchi quien, fiel a su estilo prefirió no dar ningún tipo de testimonios a la prensa. “Me lo han pedido varias veces en esta noche, pero como ya dije que no, no puedo cambiar mi postura”, expresó a este medio con una sonrisa tan correcta, como su performance en la noche.
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En el patio principal del hotel, donde Cacho Castaña dio un poderoso show de tango, también figuraron Teté Custarot (quien condujo el evento), la modelo Mariana Arias, y distintas personalidades del periodismo. Asimismo, se hicieron presentes el gobernador Celso Jaque y su comitiva de ministros.
La noche, entre vino y melones
Frente a la secretaría de Turismo, el viernes el corazón del centro mendocino fue colmado por gritos, mujeres bonitas, papelitos, carrozas, comparsas, caballos y, por supuesto, melones, frutas y vino. Todo, con el objetivo de desear una buena vendimia y homenajear a los productores vitivinícolas, la principal industria mendocina.
La famosa Vía Blanca es una ceremonia prácticamente sagrada, ya que los organizadores de cada distrito trabajan intenso durante casi todo un año para que ese día se luzca su candidata a reina de la Vendimia.
En su 75° edición, la fiesta contó con un programa gestionado por el ministerio de Producción, llamado Fruta para Todos, en el que se repartieron 60 mil bolsas de frutas entre la Vía Blanca y el Carrusel de este sábado.
Fotos: Gisela Romio