“Si no tengo, te lo consigo”, era la frase cabecera de un chatarrero que operaba en un terreno en Bolivia al 2500 en “La Feliz”.
Sin embargo, la premisa escondía una verdad delictiva: todos las autopartes comercializadas correspondían a coches con pedido de secuestro.
Luego de varias denuncias anónimas la policía se dirigió al desarmadero y notificó a su dueño, un hombre de 28 años. El lugar funciona sin razón social y estaba lleno de vehículos sin documentación ni respaldo.
En el lugar encontraron un Peugeot 208 desmantelado, el motor de un Chevrolet Matis y un portón de Peugeot 307. Todos los elementos pertenecían a coches denunciados como desaparecidos en la Justicia.
El responsable del desarmadero fue imputado por “Encubrimiento y Tenencia ilegal de Autopartes” aunque permanecerá en libertad.