Un peligroso delincuente utilizó como escudo humano a un pastor evangélico para, de esta manera, agredir a balazos a los policías que pretendían apresarlo, en un dramático suceso que se registró en la localidad bonaerense de Bernal, en el partido de Quilmes.
El episodio ocurrió cuando los pesquisas sorprendieron al forajido, que había reducido al religioso por venganza, ya que aparentemente pensaba asesinarlo, debido a que la víctima se opone a que el despreciable marginal reclute a los pibes del vecindario, para consumar asaltos y otros ilícitos en dicha zona. Finalmente, y tras enfrentarse a tiros con los uniformados, el malviviente, que se dice tenía colocado un chaleco antibalas, logró fugar. Las autoridades realizaron diferentes procedimientos en el vecindario, oportunidad en la que incautaron armas y municiones, a la vez que detuvieron a 2 individuos, que serían integrantes de la salvaje gavilla.
Los voceros revelaron que los hechos comenzaron en pasaje 176, entre Bermejo y Pampa, en el sur del conurbano provincial, cuando el delincuente, conocido con el apodo de Raulito, no dudó en reducir por la fuerza a este pastor, identificado como Jerónimo Torres, de 53 años, tomándolo del cuello y apuntándole en la espalda con una pistola 9 milímetros.
El sujeto quiso introducir a Torres en una de las casillas del lugar, pero la maniobra fue advertida por los ocupantes de un patrullero de la comisaría 7a de Quilmes. Al verse descubierto, el malviviente resolvió utilizar al religioso como escudo humano para anular el accionar de los uniformados. Con rapidez, el marginal extrajo de entre sus ropas otra arma -en este caso una pistola 11.25- y empezó a efectuar disparos contra los efectivos de seguridad por sobre uno de los hombros de la víctima. A raíz de esa terrible situación, los integrantes de la seccional no repelieron la agresión, ya que el damnificado había quedado entre Raulito y las autoridades. Posteriormente, el delincuente liberó al rehén y comenzó a correr por los pasillos de un asentamiento.
De inmediato, los pesquisas policiales iniciaron una persecución a la carrera, mientras se enfrentaban a tiros con el marginal, quien logró escapar al esconderse en las calles del barrio.
Se asegura que el hampón quería asesinar a Torres por venganza, porque el pastor desarrolla labores religiosas destinadas a que los menores del vecindario no mantengan relaciones con Raulito, ya que este último se dedica a reclutar a los chicos, para adoctrinarlos y entregarles armas, con la intención de concreten asaltos.
Después, los policías de la comisaría lograron detener a 2 sujetos, que se dice son miembros de la organización delictiva liderada por Raulito.