“Todas las noches igual”, se queja un hombre que ve como siempre, cerca de las 22, comienzan a llegar grupos de motociclistas con el objetivo de correr picadas.
El punto de reunión es el Boulevard Oroño, en una parte donde un cantero divisor, es lo suficientemente ancho para que se agrupe público a ver las carreras.
Los vecinos, cansados de los ruidos molestos y con temor a los accidentes, llamaron al 911 pidiendo que hagan algo.
Minutos después aparecieron cinco patrulleros que dieron varias vueltas alrededor de la plazoleta con las sirenas encendidas con el objetivo de dispersarlos. La secuencia fue filmada por un joven habitué del “espectáculo”.
Los móviles provocaron una importante deserción de motociclistas. Sin embargo, algunos decidieron resistir y quedarse.
Fue ahí cuando entró en acción un oficial que, escopeta en mano, comenzó a disparar al aire para dispersar los focos restantes.