Cuando entró a Relax Living, su lugar de trabajo, como todos los días, jamás pensó lo que le ocurriría cerca de la hora del cierre.
Mientras la mueblería estaba vacía, un hombre sospechoso ingresó y comenzó a hacer preguntas vagas para adquirir un sillón. La empleada dudó y le pidió que se retirara. Sin embargo, el delincuente continuó deambulando y murmurando.
La secuencia siguió hasta que el ladrón le clavó una mirada escalofriante. La joven, que estaba hablando por teléfono con una amiga, envió un audio: “tengo miedo boluda”. Comenzó a agarrar todas sus cosas e intentó escapar.
Sin embargo, el delincuente la interceptó, la agarró del pelo y comenzó a forcejear. Primero la tiró contra un sillón y luego, con un fuerte tirón la arrojó al suelo donde le pisó la cara. La víctima, que nunca dejó de luchar, temió lo peor.
El delincuente hizo caso omiso a los desesperados gritos de la joven y se le fue encima. Allí le mordió un dedo para sacarle la billetera y finalmente huyó cuando escuchó a una vecina que se acercaba y llamaba a la policía.
La víctima debió ser internada en un hospital de Rosario debido a los golpes y el shock.