Cerca de las 15, el Centro de Monitoreo Urbano (CMU) detectó un arrebato en la zona de Lavalle y Cerrito: un joven sorprendió a un oficinista que caminaba por la zona y le arrancó la pulsera de la mano.
Con las características aportadas y el sentido de fuga, el personal policial motorizado emprendió la persecución del ladrón.
“¡Tirate al piso!”, le gritó el oficial que con la ayuda de un compañero logró reducirlo. Durante la requisa lograron recuperar la cadenita de oro.
La body cam de uno de los efectivos registró las impresionantes maniobras que debió realizar para alcanzarlo: primero pasó haciendo zig-zag entre los coches a contramano en la 9 de Julio.
Luego de salir del tráfico congestionado, lo divisó a más de 100 metros mientras se alejaba caminando. Para que no se escape, encaró por el medio de uno los pulmones de la Avenida hasta interceptarlo.