Un delincuente de 33 años merodeaba por la zona del metrobús en busca de víctimas. Al ver que había un jubilado solo en la fila para subirse a una de las unidades, fingió un gesto cortés: “pase usted, señor”.
Apenas el hombre puso un pie en la escalera le arrancó de un tirón una cadenita de oro con una cruz que tenía alto valor sentimental. El delincuente empezó a correr mientras era insultado por los pasajeros.
Gracias al testimonio de la víctima y el seguimiento de las cámaras, la policía observó cómo el ladrón se cambiaba la remera blanca por una roja para despistarlos.
Minutos después lo interceptaron en Avenida Maipú y Santa Rosa, recuperar la cadenita y lo trasladaron a la Comisaría de Florida.