La intersección entre la Ruta 3 y la calle Pekín fue el escenario de una tensa balacera entre un grupo de delincuentes y un policía de la Ciudad que estaba de civil.
Todo comenzó cuando cuatro ladrones a bordo de dos motos, se adelantaron al oficial y le apuntaron exigiéndole el vehículo. El efectivo frenó, se bajó y comenzó a correr hasta que pudo sacar su arma reglamentaria.
Ante la amenaza de los delincuentes, realizó varios disparos, hiriendo en el rostro y el abdomen al ladrón que se había acercado hasta su moto para robarla. Luego se acercó y lo pateó en el piso mientras lo insultaba.
El compañero del asaltante herido abandonó su Zanella 110 -que tenía la patente tapada- en medio de la ruta y se fue corriendo, mientras que el otro conductor aceleró a fondo.
La Unidad Funcional de Instrucción interviniente dispuso la preservación del lugar del hecho para la realización de peritajes y el avance de la investigación, mientras continúan las tareas para dar con los delincuentes prófugos.
La justicia no adoptó temperamento alguno contra la víctima.