Romina Burne

"Parecerme a Julieta Prandi es mi karma"

La modelo de la agencia de Leandro Rud está resignada a que le pidan autógrafos como si fuera otra persona: "Cuando era castaña me decían que me parecía a Verónica Lozano". Se declara liberal en el amor,es fanática de Arjona y se jacta de su especialidad culinaria: milanesas con papas fritas.

Por Mauro Fulco mfulco@revista7dias.com
A simple vista, uno podría confundirla con Julieta Prandi. Alta, flaca y rubia, Romina Burne es una santafesina que pertenece al staff de Leandro Rud y que no vive su parecido con su célebre colega como una bendición. Afirma con cierta resignación que más de una vez le pidieron notas, fotos y autógrafos creyendo que era la conductora de “Zapping”. “Una vez estaba en un evento y ella se encontraba al lado mío –narra–. Muchos periodistas se acercaban para entrevistarme y me decían: ‘Julieta, por favor’. Claro que a ella no le gustaba mucho esta situación”.

Vino de la ciudad de Santa Fe hace tres años para cumplir el sueño de modelar. Es que su más de metro y medio de altura no pasaban desapercibidos para nadie. Dejó a su familia atrás, empacó y llegó a Buenos Aires, con todo lo que eso significa. “Al principio fue medio complicado, pero vuelvo todos los meses allá y termino extrañando el quilombo de acá”, confiesa. Cada vez que regresa visita a familiares y a su hermana más chica, que tiene 7 años. “Nos llevamos 15 años”, puntualiza.

Resulta difícil creerle cuando jura que no hace dieta, que su cuidado físico apenas está dado por algunas horas de gimnasio y dos sesiones de electrodos semanales. Cuesta creerle, pero ella insiste. “Como de todo y no engordo”, dice. Como la mayoría de las modelos. Romina Burne tiene el libreto alimentario bien estudiado, y habrá que creerle nomás.

Aspira a alcanzar la fama como modelo de alta costura, pero no a cualquier precio. “Si me ofrecen ser famosa y pelearme como Alé y Fort en televisión, no acepto ni loca”; bromea, y ejemplifica: “Tampoco me interesan ‘Bailando por un sueño’, los escándalos ni la fama rápida”. Se diferencia de sus colegas de agencia y asegura que las Electrostars no la desvelan. No es su método.

A pesar de su belleza, no tiene novio. Rompió una relación hace cuatro meses y ahora decidió enfocar su energía en direccionar su carrera por caminos deseados. “Pongo toda mi energía en el trabajo y disfruto de la soltería a full”, dice. ¿Cómo? Romina pasa tiempo con amigas, toma mate con ellas. Muy familiar todo. Atención: pocos requisitos exige para el hombre ideal. “Lo único que pido es que no sea celoso, porque soy muy liberal y no me gusta dar explicaciones”.

Amante de la milanesa con papas fritas, se reconoce una experta cocinera de la minuta enloquecedora. Pero aclara: “Las de mi mamá son más ricas”. Ecléctica en lo musical, escucha de todo y en el CD de su casa hay un disco de Ricardo Arjona, a quien fue a ver al estadio de Boca y de quien prefiere siempre oír el tema “Señora de las cuatro décadas”, aunque ella apenas tenga 23.

Dicho está, su parecido con Julieta Prandi es innegable. “Es mi karma”, declara ella con cierta resignación. Lo más probable es que sea por su cabellera blonda, ya que antes tenía el pelo unos tonos más oscuros. “Cuando era castaña me decían que me parecía a Verónica Lozano”.
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