El periodista OVNI que busca seres humanos

Alejandro Agostinelli trabajó en decenas de medios de comunicación y publicó cientos de historias referidas al fenómeno OVNI. "Pero nunca vi uno comprobable", dice. En exclusiva a 24CON cuenta por qué ahora se dedica a buscar más historias de seres humanos y no tantos enanitos verdes.

Por Leandro Fernández Vivas / Ivan Rodriguez Alauzet
El café de la esquina entre Paraguay y Salguero tranquilamente podría haber sido destruido por un abominable ataque extraterrestre aquella tarde soleada del 20 de diciembre; o sus meseros podrían haber sido reclutados como muñequitos de prueba genética en una inminente abducción marciana, pero nada de esto fue así. Quizá porque todavía no son tan culpables o porque nada de eso sucederá jamás. No lo sabremos a tiempo. “Nadie se muere el día de la víspera”, aclama el refrán.

Así, el periodista “especializado en falsas ciencias y nuevas creencias”, como afirma su info biográfica, Alejandro Agostinelli, reflexiona sobre su especialidad: el fenómeno OVNI. Luego de trabajar en importantes medios como “Conocer y Saber”, “Misterios”, Gente”, “Descubrir” y “Neo”, entre otras publicaciones; y ser miembro fundador del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP), Agostinelli revela a 24CON que está en el tema “tal vez por un temor que arrastro desde la niñez”.

Hoy, en la preproducción de su nuevo libro que editará Editorial Sudamericana a principios de marzo sobre “las diez historias de encuentros con extraterrestres que más me impresionaron”, el periodista desenfunda sus experiencias y enfrenta la realidad, que al parecer, por ahora, es una sola.

Cerca del Platídromo de Las Lajas, Puerto Rico, 2006.

Voy a ser directo: ¿existen los OVNIs?
No sé. Todo lo que yo vi y me pareció raro, siempre lo pude refutar al compararlo con algo terrenal.

¿Esto quiere decir que siempre le buscás el pelo al huevo?
Veamos. Si siempre te quedás con que lo que viste fue un OVNI y no tratás de buscarle una explicación, entonces cada vez que mires el cielo vas a ver una invasión extraterrestre.

Contame tu experiencia OVNI más rara.
En Salto, Uruguay, en los ´80, se hizo famosa una estancia porque solían descender unos extraterrestres por la zona. Fuimos con un amigo a ver qué pasaba y, efectivamente, esa noche vimos unas luces que nos dejaron bastante asustados. Cuando nos largamos campo traviesa para alcanzarlas, nunca llegamos. En un punto, nos autoconvencimos de que podíamos ser atacados. Al otro día, cuando volvimos al lugar, nos dimos cuenta que los puntos por donde asomaban las luces eran entradas lejanas de autopistas. No hacía falta que fueran extraterrestres, podían ser autos que venían de frente. Pero mientras duró, aquello fue, para mí, un encuentro cercano. Y sentí lo mismo que siente cualquiera: ganas de saber y de correr. Y eso fue lo que hicimos. Después nos enteramos de que nos corría un Renault 12 (risas).

¿Cuándo empezaste a buscar ET’s?
En el ´77 fundé mi primer grupo de investigación OVNI. Nací en el ‘63 y en el ‘69 me impactó el alunizaje. Esto significa que mi primer impacto con lo extraterrestre fue la llegada del hombre a la Luna. A los 12 años, durante unas vacaciones en Mar del Plata, supe que estábamos en medio de una invasión de OVNI, y eso también me impactó mucho. Yo estaba muerto de miedo.

Entonces tu interés es la respuesta a un miedo irresuelto.
El primer sentimiento que tuve con relación a los extraterrestres fue el miedo, sí. No sé, a lo mejor toda mi búsqueda posterior tendrá que ver con resolver aquel temor infantil. Quién sabe.

Al periodista, “tanta mentira dando vueltas” le dejó una sola consigna: buscar solamente las historias que más le impactaran y que resultasen más difíciles de resolver. Se convirtió de “cazador” en una suerte de antropólogo del fenómeno.

¿Dejaste de buscar OVNI?
Nunca. Ya no soy de salir a mirar el cielo. Estoy menos pendiente y menos ilusionado, ya no espero encontrar en el cielo algo que me deje perplejo. Pero todo el tiempo busco personas que me cuenten una historia que sí me deje perplejo.

¿Buscás para confirmar algo que suponés?
Por suerte ya me saqué de encima la necesidad de tener alguna hipótesis a demostrar.

 

No dejaste de buscar. ¿Dejaste de creer?
Lo que pasa es que en un punto me di cuenta de que ya no tenía mucha importancia si yo creía o no. Lo que me importa es contar historias de otros. Si te digo que creo, te miento. A veces, hay historias que me dejan un poco asombrado porque no le encuentro la vuelta de tuerca, pese a que la busqué. Casos en los que llegué a un punto en que la búsqueda terminó, y ya no quise buscarle a cada historia su vuelta de tuerca.

 

 

Convención realizada en la TV de Los Angeles por la euforia del caso Roswell.

Sos un verdadero “cazador” de OVNIs.
Soy un cazador de historias de personas.

 

 

Entonces sos un antropólogo del fenómeno.
No soy antropólogo, pero sí me interesa más el costado humano que el paranormal en todo este asunto.

¿Creés que cada protagonista que cuenta estas historias necesita llamar la atención?
Bueno, hay gente que busca llamar la atención cuando cuenta su vivencia. Pero eso lo hacemos todos. Los periodistas, por ejemplo, a veces hacemos títulos medio engañosos para llamar la atención, especialmente cuando no ofrecemos tanto como lo que prometemos. Muchos protagonistas de estos casos hacen lo mismo.

¿Qué opinás de la ufología como ciencia?
Para los ufólogos científicos es bastante frustrante descubrir que no pudieron comprobar nada. De modo indirecto, la ufología sí dio frutos para impulsar el desarrollo de la radioastronomía que en su momento era lo máximo a lo que se podía aspirar en la búsqueda de señales de otras posibles inteligencias. Y la radioastronomía tuvo muchas aplicaciones útiles por fuera de la búsqueda de lograr un contacto con E.T.

¿Se continúa con este proyecto?
Hoy el proyecto de búsqueda de vida extraterrestre está, no diría de capa caída, pero sí que se destinan menos fondos que en otras épocas.

¿La inversión varía con la expectativa popular?
Por supuesto. Hubo una época en que estuvo más de moda buscar extraterrestres. Hasta Steven Spielberg puso plata para sostener el proyecto Seti.

Tanta era su expectativa, (o su temor), que en un momento de su vida, Agostinelli recorrió lugares impensados para encontrar historias paranormales. El límite, la verdad.

Rareza: Buscando una ciudad de otra dimensión con el antropólogo
Ignacio Cabria e integrantes de Karamelo Santo, Cerro Arco 1996.
¿Cuán lejos fuiste a buscar una historia?
Lo más lejos, en realidad no geográficamente sino que yo la sentí lejana, fue al sur de Chile. Viajé para hablar con un cabo del ejército chileno que en el año ’77 tuvo una supuesta abducción de extraterrestres. En aquella ocasión pensé que me iba a encontrar con un caso difícil de resolver, pero Valdés terminó contándome su verdad. Una verdad que no es la que salió en los diarios.

¿Cuál es la verdad?
No tiene nada que ver con una abducción, es algo más prosaico. Supongo que el cabo me dio la nota como premio a mi obstinación: lo perseguí desde 1993. Me dijo, <si querés saber la verdad, tenés que venir para acá porque es una historia larga>.

En este caso, ¿buscás una explicación o contás la que te dan?
Evidentemente transcribo la explicación que me dan. Puede ser cierta o no, pero al final te das cuenta que puede haber tantas explicaciones como protagonistas. Ojo, a veces la tiene y otras no.

¿Cuál es más sospechosa?
La que da el que tiene un interés creado sobre el asunto.

¿Por ejemplo?
Promover una interpretación religiosa determinada. Ese es uno de los tantos ejemplos posibles.

¿Y hasta dónde llegaste más lejos, geográficamente?
Hay una historia que todavía no escribí, de hecho, no aparecerá en este libro. Es la verdadera historia del planeta Ummo.

¿Y eso?
Es el caso de un grupo de españoles y argentinos que durante 30 años recibieron información científica acerca de su planeta. La recibían por correo ordinario; todavía no existía Internet.

¿Por qué pensás que la ovnilogía se cruza tanto con el esoterismo?
Porque la ovnilogía nació con el concepto de OVNI como objeto religioso. En este tema, el componente religioso y el no religioso son indiscernibles. El asunto de los avistamientos de OVNI, aunque secular, siempre fue acompañado por una movida religiosa. Los ufólogos tienen una corriente mística y otra más científica. Y al final las dos se unen en la misma búsqueda, que es la búsqueda de lo inalcanzable.

 

Además de estar en proceso creativo de su próximo libro, Alejandro Agostinelli tiene su propio espacio en el diario Crítica, donde narra increibles historias del mundo paranormal (www.magiacritica.com.ar)

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