Levantaron las persianas en Mar del Plata y la gente saltó a las calles

La ciudad balnearia dio inicio a su prueba piloto para reactivar la economía. Hubo estrictas medidas de seguridad e higiene. Cientos de comercios minoristas volvieron a abrir sus puertas.

En Mar del Plata le abrieron la tranquera a la cuarentena, y "La Feliz", que andaba medio triste, empezó a dibujar una mueca de sonrisa. Este domingo tuvo su primera jornada de prueba piloto para reactivar el nicho económico local.

Todo cerquita de casa, los marplatenses le metieron mano a la aletargada actividad comercial -bajo estrictas medidas de seguridad e higiene- por aislamiento social obligatorio.

Calles neurálgicas como Carlos Tejedor, Avenida Constitución, Juan B. Justo, Alem, Peatonal San Martín, calle Rivadavia, Punta Mogotes, el Puerto, Güemes y San Juan se vieron invadidas por los vecinos y vecinas que asistieron a unos seis mil comercios abiertos.

El Municipio de General Pueyrredón habilitó la actividad comercial con medidas estrictas de cuidados referidas al distanciamiento social de un metro y medio, usar barbijos o tapaboca, limpiar calzados antes de entrar acada local y colocarse alcohol en las manos.

También empezaron a recibir clientes las peluquerías, con turnos estrictos. Guillermo Montenegro, titular del Ejecutivo local, sostuvo "la idea es comenzar a reactivar la economía de la ciudad, porque los comerciantes son uno de los sectores más golpeados por las consecuencias de esta pandemia".

"Estas salidas no son para esparcimiento, porque no son vacaciones, no queremos que salgan a pasear", consideró, en declaraciones a Télam.

Y concluyó: "Veremos cómo se desarrolla la jornada del domingo y luego evaluaremos los pasos a seguir. Toda decisión que tomemos será pensando en la salud de los marplatenses".

Casas de venta de lanas, telas, indumentaria y electrodomésticos fueron los más concurridos.

"Luego de 50 días de tener mi negocio cerrado es toda una experiencia, que si se logra cumplir hará que podamos reactivarnos como pyme", dijo Débora Decar, propietaria de tres locales de ropa, accesorios y bijouterie.

Romina Lezme, empleada de una casa de venta textil ubicada en el microcentro, contó que "previo a levantar las persianas del local, ya teníamos una fila de cinco personas esperando para ser atendidas".

Marcelo Testa, presidente de la Cámara Empresarial de peluqueros, peinadores y afines de Mar del Plata, dijo a Télam que el rubro "está trabajando bajo el protocolo de bioseguridad que hace unos días le planteamos y fue aprobado por el intendente Montenegro".

"Cada estilista o peluquero deberá llevar y archivar el listado de clientes atendidos en el día (con nombre, apellido y número telefónico), para ser localizados en ocasión de contar con un caso sospechoso en el local el día de su atención", consideró.

Testa no dudó en señalar que "dentro del protocolo se exige barbijo para el cliente y máscara protectora de acrílico para el profesional y no se puede utilizar más del 50% de la capacidad del local para evitar aglomeramiento de personas".

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