Entrevista a Antonio Birabent

El actor que prefiere la música como medicina

A meses de la edición de "Sopa", su último disco, el músico y actor cuenta a 24CON detalles de sus canciones, y explica su rutina entre la música y la actuación. "Nunca trabajé en algo que dijera: Esto es una mierda", dice.

Cerca del mediodía, Antonio espera dentro de un bar en una de las tantas esquinas de Recoleta. Está sentado en la mesa del rincón, con ventana a la calle, y hojea al pasar un matutino que se ve que estaba desparramado allí porque, en un rato, reconocerá que no es de esos que leen los diarios.

Envuelve las páginas y lo deja a un costado. Los restos de crema –o de algo parecido- que cubren el fondo del único vaso frente a él dan cuenta de que estaba allí desde hacía por lo menos unos 15 minutos, Y, también de la tardanza de un periodista desacostumbrado a los amansadores pormenores cotidianos de la ciudad.

Se cruza y se descruza de piernas, derecha a izquierda y viceversa. Habla calmo, piensa cada palabra y denota un léxico sutil y correctamente hábil para contrarrestar algunas preguntas. Por ahora, de su rutina veraniega, arroja: “Mi vida no cambia mucho con las temporadas. El cambio es mínimo, pero básicamente siempre estoy tocando la guitarra, planeando nuevos álbumes, rescatando canciones y pensando en otras nuevas”.


Y su trayectoria da fe de su inquietud incesante. Porque, a pesar de que su última y reciente producción titulada “Sopa”, que salió a fines del año pasado, reconoce que seguramente saque un nuevo disco en el transcurso de los próximos meses. Definitivamente: Inquieto e inagotable. Es más, por eso asegura que “si tuviera más tiempo y más constancia, sacaría aún más discos”. 

El título “Sopa”, corre bajo la responsabilidad de un amigo suyo, a quien “le parecía que era un plato con muchos ingredientes”. “Era algo extraño para mi discografía, ya que generalmente tienen una línea mucho más marcada, pero este era bastante heterogéneo. Y eso me gustó”, dice, mientras se cruza de piernas nuevamente y desvía la mirada a los sucesos improvisados que ocurren frente a sus ojos, dentro del bar, en la puerta, en la barra y en la calle… del otro lado del vidrio.

Los temas están escritos entre 1989 y 2007, sobre todo son de la segunda mitad de su carrera. Explica que hacía mucho que tenía una idea así en su cabeza, pero por un motivo o por otro siempre se demoraba. “Pero bueno llegó el momento y fue muy lindo hacerlo, me obligó a escuchar muchas canciones editadas e inéditas”, comenta. Y además, agrega que probablemente el disco tendrá su merecida presentación oficial en abril en La Trastienda.

24CON: ¿Cómo fue encontrarte con un Birabent del pasado?
Antonio: No sé si me sentí tan sorprendido, con algunas cosas sí. En realidad me dio gusto encontrarme de vuelta. Igual tengo bastante memoria de lo que hice, pero hubo un par de versiones que terminaron sorprendiéndome y en un lugar que no esperaba. También me divirtió hacer el disco, me pareció un buen plan.

24CON: ¿Cómo es el proceso de composición de tus discos?
Antonio: Tengo una mecánica que varía, pero tengo lugares comunes a los cuales vuelvo como un estilo de acercamiento al disco. Ya me doy cuenta cuando entro en el clima de estar preparándolo, porque hay pequeños ritos o cosas que tienen que ver con anotar, estar atento o empezar a armar canciones. Es decir, estar muy afilado con los detalles de los temas, los que me doy cuenta de que me están llevando a orientarme y enfocarme hacia el disco. Casi siempre fue igual, a pesar de que cada disco es un mundo, de los 11 que grabé cada uno fue una historia distinta, pero entre ellos hubo lugares en común.

Un actor de vocación, deseo y capacidad

Entre la música y la actuación, Antonio reparte su tiempo desde hace 18 años. Aunque señala que ambas ocupaciones no se superponen, toma como prioridad lo musical. “Concentro mi energía en lo que puedo generar que es la música. En cuanto a lo actoral a veces surgen cosas y las hago, pero no estoy a la expectativa”, explica. Y luego se fundamenta: "Agradezco mucho hacer música, para mí es una gran liberación, es una medicina, una posibilidad de escapar a la brutalidad que nos rodea. Imagino que si no hay grandes cambios voy a estar toda mi vida tocando".

De improvisto, saca un bolígrafo de algún recóndito lugar escondido de su cuerpo, y a la par que habla pausado, garabatea lento sobre una servilleta blanca radiante y sin uso que había sobrado del combo cafetero que sirvió la mesera del bar.

 


Volviendo a la actuación, espera el estreno de dos películas que se rodaron el año pasado. Una es “Días de mayo”, dirigida por Gustavo Postiglione, en donde también participa en la banda sonora con un tema de su autoría. Y la otra es “Tres deseos”, bajo la dirección de Marcelo Trotta y Vivian Imar, en la que actúa junto a Florencia Raggi y Julieta Cardinali. “Después de esos dos estrenos seguramente haga algo durante el año. Sé que voy a hacer pero no sé qué”, anticipa.

 

24CON: ¿Cómo llegaste a ser actor?
Antonio: Una vocación, un deseo, y una capacidad.

24CON: ¿Estudiaste mucho?
Antonio: Suficiente.

24CON: ¿Elegís en qué clase de films participar?
Antonio: La verdad que todo lo que puedo y todo el tiempo. Porque siempre he tratado de hacer lo que he tenido ganas de hacer. Es un privilegio también, no es algo tan común. Pero tampoco sólo suerte, también me preocupaba hacerlo. Nunca trabajé en cosas que dijera: “Esto es una mierda”. Lo que he hecho, mirado a la distancia es algo que me gusta, por ahí las haría de otra manera, pero las hice con mucha convicción.

Sobre la mesa, ahora además de un vaso vacío se luce inmóvil una taza chica de café con un fondo de borra. Antonio se vuelve a cruzar de piernas, sigue desparramando tinta azul sobre la servilleta para lograr cuadrados, rombos y líneas curvas. Mira a la vereda, a la puerta, a la barra, y habla de vivir en la ciudad. Lo que resume concentrado en tres conceptos:“Vulgaridad, brutalidad y estupidez”.

 

 

 

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