En el marco de una entrevista, Claudio Villarruel contrapuso la excentricidad de la gestión de Javier Milei con la “sobriedad y preparación” de Axel Kicillof.
Además, rememoró la campaña electoral de 2015 en la que apoyaron la candidatura de Daniel Scioli frente a Cambiemos, y dejó una fuerte crítica a la actual interna del campo nacional y popular.
Desde su mirada como sociólogo y creador de contenidos ficcionales de gran éxito, Villarruel reflexionó sobre la estética y los modos del actual mandatario nacional.
Según su criterio, la fisonomía pública del líder libertario reúne condimentos tan particulares que encajarían a la perfección dentro del libreto del antagonista de un melodrama clásico.
“Si yo te traigo un guion donde te cuento la historia de un presidente de estas características, vos qué hubieses dicho: lo hago de malo. El malo, la contrafigura ponerle de un Montecristo de... de Pablo Echarri. Lo hago de malo, del más hijo de...del más...este se habla con los perros, aparte es genial”, expresó.
Y siguió: “Imagínate un malo de una telenovela, el malo que hable con los perros. Es el malo ideal”.
La contrposición de la normalidad:
En contraposición a ese perfil extravagante, Villarruel destacó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Para él, el dirigente platense representa una matriz de liderazgo previsible y técnica, enmarcada dentro de las tradiciones de su propio espacio político.
“Kicillof es un ser normal, claro, es una persona normal. No usa cuatro camperas, es del campo nacional, del campo nacional popular, preparado”.
El factor del antiperonismo y el recuerdo de Scioli:
Al profundizar en los motivos que consolidaron el apoyo electoral hacia el actual oficialismo, el productor descartó que las decisiones de los votantes respondan exclusivamente a variables de bienestar económico.
En su lugar, apuntó hacia razones históricas de confrontación cultural y partidaria.
“No podés creer... ves las encuestas que hacen en la calle y no podés creer. No podés creer que el tipo dice: 'No me va mal, vivo con mi mamá, pero lo voy a votar de nuevo'. Es antiperonismo”, pensó.
“Es el antiperonismo, es el odio al negro, el odio al marrón, el odio", afirmó.
En ese sentido, Villarruel recordó los escenarios de resistencia del peronismo y los debates internos para ordenar las candidaturas presidenciales frente al avance de las fuerzas opositoras en periodos previos, rememorando la campaña que compartieron en el año 2015.
“Nosotros militamos a Scioli, sí, chicos, lo votamos. Ustedes seguramente también. Había que votar para que no gane Macri, ¿se acuerdan? Si que hoy es ministro... que no tiene vergüenza de ser ministro de Deporte con los 50 millones de dólares que le dan a todos estos pibes que tienen que vender empanadas para bancarse la bicicleta porque no tienen”, desarrolló.
Hacia un programa de reconstrucción cultural:
Sobre el cierre de sus reflexiones políticas, Villarruel enfatizó la necesidad de que la oposición peronista y sus aliados dejen de lado las disputas de posicionamiento individual para enfocarse en un plan de gobierno unificado, priorizando áreas que considera profundamente dañadas, tales como la educación y las industrias culturales.
“El gran problema es ese que tenemos que dar, porque la democracia, yo lo vengo sosteniendo hace mucho tiempo hablando con amigos”, dijo.
Y sumó: “La democracia está herida de muerte. Hay que laburar mucho otra vez en recuperar la educación, la cultura que se perdió, porque a uno le parece una pavada por ser hombre de la cultura y lo estás viendo, es un desastre lo que está pasando, ¿no? Lo que recomponer la destrucción que está haciendo este tipo”.
El recuerdo de su padre y la infancia:
Al recordar cómo la televisión absorbió por completo la rutina familiar durante su niñez, remarcó la intensidad con la que su padre vivía la profesión.
"Mi papá tenía la conducción de Telenoche, era su vida. El deseo de él estaba puesto ahí, se murió a los 67 años y no aguantó”, relató.
Y agregó: “Los hijos no veíamos a un padre nunca, se tomaba unos vinitos y se iba a la mierda”.
“Llegué a la televisión buscando un padre. Mi papá no estaba nunca, entonces yo me rateaba del colegio, me tomaba el tren de Barrancas y el subte de Constitución para ir a sentarme con mi viejo”, recordó.
Y continuó: “Él no me decía nada y yo veía las reuniones que tenía con todo tipo importante. Me quedaba ahí porque quería estar con él y yo aprendí eso”.
El fantasma del acomodo y la identidad oculta:
Cuando finalmente decidió dar sus primeros pasos profesionales y buscar un lugar frente a la pantalla, se topó con los estrictos límites éticos de su padre, quien en ese momento lideraba el área de noticias de una emisora pública y rechazaba de manera tajante cualquier sospecha de favoritismo familiar.
"Yo tenía ganas de salir a hacer notas y le digo: 'Che, pa, voy a hacer algunas notas'. Y me dice: '¿Te cambiás el apellido?'. Él era director de noticias de un canal estatal y decía: 'Esto es nepotismo'”, contó.
Y siguió: “Imaginate, en esa época era nepotismo, no podés. Pero si no cobro, yo laburaba gratis, le compraba los cigarrillos a Roberto Monfort. En la facultad era el boludo que laburaba en Sociología, y en la tele era el intelectual que estudiaba Sociología”.
El blooper de Ramón Andino:
La encrucijada familiar derivó en un incómodo momento televisado en vivo, cuando el célebre conductor Ramón Andino tuvo que presentarlo al aire utilizando un seudónimo improvisado para cumplir con la exigencia paterna.
La experiencia llevó a Claudio a rechazar las pantallas para siempre.
“Ramón Andino me da pie en un telemóvil y me dice: 'Adelante Claudio...Villar. Villar te mandó'. ¡Qué hijo de p...! Yo me puse Claudio Villar, estaba viendo Claudio Villar... y después dije: '¿Sabés qué, viejo? No me pongo más el nombre'”.
Un viaje al supermercado con Juan Domingo Perón:
Uno de los hitos periodísticos de Sergio Villarruel —cuyo nombre real era Irineo, modificado por sugerencia del director de noticias Carlos Montero— se destaca una cobertura única en Madrid durante el exilio del líder justicialista.
Claudio relató los detalles de las filmaciones caseras que logró rescatar del archivo, donde se observa al expresidente en una faceta cotidiana e insólita.
“Mi papá estaba haciendo guardia en Puerta de Hierro y le dice: 'General, necesito que me crean que estoy hablando con usted, una prueba'”, relató.
Y siguió: “Perón le contestó: '¿Qué tiene que hacer ahora? ¿Me acompaña al súper que tengo que hacer unas compritas? Y si quiere saque unas fotitos'”.
Continuando la anécdota, expresó: “Son imágenes insólitas de Perón empujando el carrito, Isabelita agarrando chorizos y López Rega metiéndose en el medio”.
Lo más increíble fue en la caja: Perón sacó un fajo de cupones de descuento de los diarios.
“Isabel lo miró a mi papá y le dijo: 'Es así, Villarruel, el General es muy ahorrativo'”, dijo.
Del Cordobazo a la mesa de operaciones:
El salto a la televisión de Buenos Aires se produjo luego de la histórica cobertura del Cordobazo en mayo de 1969, cuando Sergio se desempeñaba como corresponsal en Córdoba tras haber sido despedido de los medios locales por negarse a ocultar la responsabilidad policial en la muerte del estudiante Santiago Pampillón.
“Él laburaba en Córdoba y Onganía lo había echado porque denunció la muerte de Pampillón. Le dijeron que tenía que decir que fue una bala perdida, pero él plantó bandera: 'Yo estaba ahí, lo mató la policía'”, explicó.
“Se puso una parrilla donde se juntaban a comer todos los que armaron el Cordobazo”, sumó.
Y siguió: “Por eso, cuando arrancó todo el 29 de mayo, él sabía exactamente dónde pararse porque los dirigentes le habían adelantado la data en una servilleta”.
Sobre el final del recuerdo, Claudio se emocionó al repasar la integridad y la sencillez económica de aquellos profesionales, evocando las últimas horas de su padre antes de ser intervenido quirúrgicamente por su amigo personal, el Dr. René Favaloro.
“Me emociona mucho esa integridad. Los periodistas no eran millonarios en esa época. Cuando estaba en terapia intensiva, el día antes de que lo operara René, mi papá me miró y me dijo: 'Si me pasa algo, las llaves del auto están ahí, debo dos meses de alquiler y la tarjeta'”, dijo.
“Tenía pánico de ir al médico y no aguantó, estuvo 22 horas con René en el quirófano. Era un fumador empedernido, un hedonista que la pasaba bomba”, agregó.
Los llamados de Daniel Hadad: códigos, helicópteros y primicias:
Villarruel recordó con mucho respeto y humor sus años de máxima competencia televisiva frente a Canal 9, destacando dos gestos específicos que tuvo el empresario de medios Daniel Hadad en momentos cruciales de su gestión.
El productor revivió el famoso episodio en el que Viviana Canosa sobrevoló la casa de Gran Hermano en helicóptero y el día que se enteró de la histórica salida de Marcelo Tinelli de Telefe.
“Hay dos momentos que cada vez que lo encuentro nos cagamos de risa con Daniel. Uno es el que manejaba el canal me dice: 'Te quiero decir que Viviana me pidió el helicóptero para ir a Canal...hermano, y yo se lo di'”, recordó.
Y continuó: “Buenísimo, boludo, dale para adelante, te juro. Yo me reí mucho porque no podía creer lo que estaba... lo pensé todo un verano y dije 'yo voy a subir'. Aparte era la disputa con Jorge [Rial], dije 'voy a subir'”.
En la misma línea, contó: “Y el otro llamado de Daniel fue, no me voy a olvidar nunca, diciembre del 2004... suena el teléfono y me dice: 'Che, Claudio, nobleza obliga, te quiero decir que voy a sacar un comunicado dentro de diez minutos, pero tenés que enterarte vos primero que Marcelo [Tinelli] acaba de firmar con Canal 9'. Bueno, gracias Daniel, por lo menos el chavón te avisa antes de que llegue el helicóptero, yo sabía que iba en camino, por lo menos me dio la posibilidad de que se guarden los pibes”.