En el marco de un profundo debate sobre el futuro político nacional, Tomás Rebord dejó definiciones críticas sobre el estado actual de las principales fuerzas del país.
Con el foco puesto en la falta de emergentes claros en el peronismo, el militante y comunicador se sumergió en la compleja "guerra fría" que atraviesa el movimiento y ofreció una cruda lectura sobre las figuras que aspiran a encabezar la oposición.
Al ser consultado directamente sobre si el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encarna el liderazgo que el movimiento necesita en este momento, Rebord se mostró sumamente escéptico.
"Lo veo muy complicado", disparó el entrevistado, para luego profundizar en lo que considera una falta de audacia por parte del mandatario provincial: "Creo que quiere pero no se anima a decirlo, lo cual es como mi principal indicador negativo".
Para Rebord, esta falta de determinación ante la sociedad y ante sus propios allegados refleja un problema estructural de representatividad.
“A mí me cuesta mucho sentirme conducido por alguien que por lo menos hasta ahora no parece conducirse a sí mismo", sentenció graficando las contradicciones de la dirigencia con un ejemplo de su propio armado político.
“Alcanza con ver su lanzamiento. Su lanzamiento fue un lanzamiento que la gente discutió si se lanzó o no, es una locura", manifestó.
El conflicto de pertenencia:
El analista encuadró la figura de Kicillof dentro de un "embudo" o trauma político que hoy paraliza al movimiento nacional y popular.
Según su lectura, la raíz de la parálisis se encuentra en un conflicto de pertenencia y obediencia con la conducción histórica.
“Su capital y su representación es súper kuka", explicó utilizando la jerga interna, y añadió: "El kuka más cuca de Caballito ama a Cristina y ama a Axel, y ese divorcio no está resuelto. Él no puede hacer una presentación propia sin los cucas porque los necesita, y la cucamatriarca no le quiere entregar el bastón".
Esta situación, según Rebord, mantiene a los principales actores sumergidos en una dinámica nociva de desgaste interno.
“Están obsesionados en eso, están en una interna", advirtió, señalando el peligro de que la militancia y la sociedad queden rehenes de esa parálisis: "En el medio se le va a ir fundiendo la gente, la gente se va a cansar".
La crítica de Rebord no se limitó al presente bonaerense, sino que identificó una falta de ejercicio de la autoridad que el peronismo arrastra desde la gestión del Frente de Todos.
"El peronismo históricamente siempre ha podido lidiar bien con el conflicto, con las internas, con agarrarse a tiros", diferenció respecto al pasado.
Sin embargo, marcó un punto de inflexión en la administración anterior: "Hay algo muy complejo que pasó con Alberto, que pasó desde el ejercicio propio del poder, que es que se le puso como una trampa arriba, se lo taponó, y eso infla impotencia. Lo peor que te puede pasar es el no rumbo".
En esa misma línea, arrojó una máxima sobre la naturaleza de la conducción: "El poder para mí no perdona no ejercerlo, el poder lo que necesita es que lo uses".
”A Massa lo veo bien”:
Respecto al rol del ex ministro de Economía, el conductor analizó positivamente su actual postura de reserva y centralidad: "A Massa lo veo bien en el sentido de que para mí su distancia, su ostracismo, le permite hablar en nombre de todos".
Rebord fundamentó esta percepción en sus propios encuentros cercanos con los protagonistas del espacio: "Tengo la fortuna de que me junto con ellos, con estos personajes, entonces a veces escucho de primera mano; Massa lo que le pasa es que para mí su propio ostracismo le permite tener una lectura más de conjunto".
No obstante, aclaró que este análisis no garantiza un escenario electoral directo: "A veces habla de un lugar del estilo 'bueno, este está peleando con este'...como que se parece a pensar en el todo, el todo le otorga ese lugar. ¿Significa que va a pasar? No, ni pedo".
Moreno y Grabois:
En cuanto a otras figuras del movimiento, Rebord diferenció el peso electoral de Guillermo Moreno de su valor analítico, afirmando: "Lo quiero mucho, lo considero un amigo; para mí Guillermo Moreno tiene una muy buena línea sobre el presente. ¿Lo veo a él como el futuro presidente de la Argentina? No, porque van cinco elecciones y saca 0,5%, creo que lo sabe también", por lo que concluyó que "no podría decirle emergente, ahora, creo que es un tipo que hay que escuchar".
Por el lado de Juan Grabois, el comunicador asumió su cuota de influencia en las recientes declaraciones del dirigente social: "Juan Grabois tiene su propia representación, su propio liderazgo. ¿Te sentís responsable de la aceleración que acabo de hacer estos últimos días? Sí, sí, sí, le dije 'vos decís siempre lo que pienses' y él dijo 'de una', puso quinta a fondo", destacando además su autenticidad al señalar que "prefiero eso a esa especie de burocracia sorda en la cual nadie quiere decir nada, porque creo que él es genuino y eso vale hoy".
Ejercer la presidencia:
Rebord confesó que la idea de postularse es algo recurrente debido a sus raíces militantes y al constante pedido de sus seguidores: "Sí lo pensás, lo pensás, pero porque yo vengo de ahí. Siento que quizás al ser la única cosa que tomo realmente en serio, no se puede hacer así nomás".
Con su característico tono irónico, aseguró que la jefatura de Estado es la única posición para la cual tiene idoneidad: "El único cargo para el cual estoy capacitado para ejercer es la presidencia, porque para todos los demás se necesita saber cosas de verdad y tenés que laburar de verdad; presidente es el único que podés zafar".
Balance de la gestión Milei:
Por el contrario, el conductor reconoció que el actual presidente, Javier Milei, sí hace un uso efectivo de esa premisa, arriesgando constantemente su capital político.
Con tres años de mandato cumplidos, Rebord trazó un balance de la gestión libertaria y reafirmó una postura que sostiene desde la campaña electoral.
“Soy el único en la Argentina que sigue sosteniendo que Milei mintió", ratificó con firmeza.
Su argumento se basa en la inviabilidad de las promesas iniciales del oficialismo: "No puede hacer un ordenamiento económico como el que dice que va a hacer sin tocarle un pelo de la cabeza al laburante, porque devaluar es devaluar".
A pesar de calificar el programa económico actual como un "ajuste ortodoxo, súper ortodoxo" con un alto costo social reflejado en la pérdida de industrias y puestos de trabajo, Rebord no subestimó las chances de continuidad del gobierno de cara al futuro.
“Por supuesto que pienso que puede reelegir", afirmó de manera tajante.
Para concluir, el analista explicó que esta posibilidad radica principalmente en las falencias de la oposición para construir una alternativa superadora: "Rumbo le gana a no rumbo, incluso si el rumbo es malo. Milei puede reelegir si enfrente no hay una mejor expectativa de futuro".