La sorpresa fue absoluta para una señora que charlaba con la almacenera del barrio. Habían pasado las 14:30 y la tarde estaba tranquila hasta que entró un ladrón con casco y guantes que blandía un revólver.
Detrás de él ingresó el cómplice. Uno se encargó de reducir a las víctimas: primero obligó a la dueña a que le abre la caja registradora y luego las encerró en el baño del fondo del local. En menos de dos minutos se fueron con la recaudación y mercadería.
El hecho, ocurrido en la zona de 57 entre 17 y 18 no fue el único. Poco después volvieron a atacar aunque por la noche. Aprovecharon que la cuadra estaba vacía y al ver entrar a la dueña de un kiosco, la metieron adentro, la golpearon y se llevaron efectivo y un parlante. La joven, de 17 años, pidió auxilio, una vecina empezó a los gritos y logró ponerlos en fuga.
No satisfechos con su raid delictivo, los motochorros volvieron a asaltar un comercio platense, en este caso, una dietética ubicada en la zona de 57 y 22. Personal motorizado de la Departamental llegó a la zona y al verlos, los ladrones intentaron huir.
Aceleraron a fondo con la moto y se subieron a la rampa divisoria de la avenida, lo que provocó que pierdan el control y que los efectivos lleguen a interceptarlos.
Al constatar los datos de los delincuentes, descubrieron que los hombres de 32 y 33 años tenían pedido de captura activo y contaban con al menos cinco antecedentes, casi todos ellos por robo calificado y uno por resistencia a la autoridad.
Durante la requisa, personal de la Comisaría 5ta secuestró dos teléfonos Samsung de las víctimas, un revólver calibre 32, una gran cantidad de efectivo a determinar y la moto Honda con la que cometían los robos.