En el barrio todos los conocían como el “campo de Don Washington”. Pero lejos de ser un sitio de esparcimiento o de juego para los niños, era el principal punto de venta para una peligrosa banda narco.
Gracias a tareas de inteligencia, seguimiento con vehículos no tripulados y testimonios, la DDI de La Matanza logró darle el golpe de gracia a la organización, que era liderada por una mujer y que tenía una estructura de roles bien diferenciadas.
Para ello, organizaron un operativo con un dron termográfico, un helicóptero y personal en tierra que, en el medio de la noche, lograron detener a 12 personas. Algunas operaban como “pistoleros”, otros como vendedores y otros formaban parte de la cadena de acopio y fraccionamiento de la droga.
Además del descampado, los efectivos allanaron varios domicilios aledaños a las calles Garmendia y Ezeiza-Laferrere.
Cómo producto del operativo, secuestraron 1.200 dosis de pasta base, 125 gramos de cocaína, dos pistolas Bersa 9mm y una escopeta 12/70. Todas las armas de fuego tenían la numeración suprimida y habían sido obtenidas en el mercado negro.
Además de municiones, celulares y elementos para fraccionar la droga, hallaron dispositivos de frecuencia corta que los narcos utilizaban para llevar adelante sus operaciones.