Parecían tener todo listo y ya tenía experiencia de “trabajos” previos. Sin embargo, los estaban esperando. Efectivos federales apostados en las inmediaciones de una sucursal del Banco Provincia, observaron a un hombre saltar el muro de una casa emplazada detrás de la entidad bancaria. Estaba encapuchado, tenía guantes y había hecho saltar la alarma. Por otra calle, detuvieron a una camioneta blanca que transportaba a otros integrantes de la banda.
Días después de la detención, se conocieron imágenes inéditas de la inteligencia previa realizada por la Superintendencia de Delitos Complejos y Crimen Organizado para frustrar lo que parecía un golpe seguro.
Una denuncia anónima puso en conocimiento a los agentes de una banda de boqueteros que se especializaba en atacar entidades bancarias. Identificado su cabecilla y su vehículo les dieron seguimiento por vía área y mediante las cámaras de peajes. A su vez, usaron visión térmica con la que observaron como parte de la organizacion criminal se reunia a orillas del brazo del Rìo Parana (Amarillo) para utlimar detalles de su atraco, aparantando estar pesando.
Entre allanamientos a los domicilios de los delincuentes y la detención en las afueras del banco, secuestraron un fusil FAL y tres pistolas, así cómo varios chalecos antibalas. Los asaltantes tenían, a su vez, inhibidores de señal y un set de herramientas para vulnerar candados, rejas y puertas.
Todos con antecedentes
Los 12 delincuentes, de entre 27 y 65 años, tenían causas previas, la mayoría por robo y tenencia de armas de fuego. Otros tenían antecedentes por secuestro y lesiones graves y varios de ellos ya habían tenido un paso por la cárcel.