Un hombre entró a un kiosco ubicado en 9 de Julio y Madariaga, preguntó si tenían cigarrillos mentolados y acto seguido mostró una pistola que llevaba a la cintura. “Dame todo o te tiro” le dijo a la cajera, una mujer adulta que, asustada, empezó a entregarle el dinero. Cuando el delincuente estaba por irse, ella empezó a los gritos y lo retuvo aunque logró escapar.
Hasta ese momento parecía un robo más de los que ocurren todos los días. Sin embargo, los investigadores se llevaron una sorpresa al identificar al asaltante que había cometido el hecho a cara descubierta: era policía.
Se trataba de un oficial de la UPPL Lomas que había cometido otro hecho idéntico cinco días antes en otro comercio también ubicado por 9 de Julio. El modus operandi había sido el mismo: una pregunta para distraer, el amenaza con el arma y una caja vacía.
Una vez detenido, procedieron al secuestro del arma provista, le incautaron dinero en efectivo, un paquete de cigarrillos y dos teléfonos celulares. Una jueza pidió su desafectación de la fuerza y ahora enfrentará un sumario.