Una joven denunció que vivió momentos de terror durante un viaje en un auto de aplicación en Rosario, donde aseguró que comenzó a sentir la cara adormecida y la vista nublada después de tocar la manija de la puerta para subir al vehículo. Según su relato, sospechó que podía haber alguna sustancia en ese lugar, le pidió al conductor que frenara y se tiró del auto cuando disminuyó la velocidad. El chofer rechazó la acusación y dio una versión diferente de lo ocurrido.
“Me quisieron secuestrar. Cuando me subí, tenía la intuición de que algo malo iba a pasar”, contó la joven en un video que se viralizó en las redes sociales. Según su testimonio, el conductor le dijo que iba a subir la ventanilla porque tenía el pelo mojado. “Ahí se me prendió una luz roja”, recordó. Luego, afirmó que comenzó a sentirse mal y que, después de pedirle varias veces que se detuviera, se tiró del auto.
La joven relató que comenzó a correr en contramano y a hacer señas para pedir ayuda. En ese momento, una camioneta que circulaba detrás, en la que viajaba una pareja con dos niñas, se detuvo para asistirla. “Empecé a temblar y a llorar de una forma. ¿Qué hubiera pasado si no me hubiese tirado del auto?”, planteó. También sostuvo que sospechaba que la sustancia que le habría provocado esos síntomas estaba colocada en la manija exterior de la puerta, aunque hasta el momento no se informaron estudios que confirmen esa hipótesis.
El conductor señalado, identificado como Diego, de 47 años, difundió un video para dar su versión de los hechos y negó haber intentado retener a la pasajera. Según explicó, el viaje ocurrió el jueves 22 de octubre, cerca de las 22, cuando llevaba casi 11 horas trabajando. Aseguró que aceptó el pedido a través de la aplicación, solicitó el PIN de seguridad y comenzó el recorrido que, de acuerdo con su relato, la propia joven le indicó realizar por avenida Belgrano.
“Quise entablar una conversación, siempre trato de ser una persona educada”, sostuvo el hombre, quien afirmó que durante el trayecto mantuvieron una charla normal. Según su versión, la pasajera le contó que tenía varias cancelaciones pendientes en la aplicación y que utilizaba la cuenta de su padre porque la propia había sido dada de baja. También señaló que, por cuestiones de seguridad, evita ingresar a determinados lugares después de las 22.
El chofer aseguró que la joven le pidió que detuviera el auto porque se sentía mal y que él accedió. “Cuando freno, ella abre la puerta, agarra su campera, su bolso y le hace señas a una chata que venía atrás. Se sube y se va”, describió. Según su testimonio, la pasajera se marchó sin pagar ni finalizar el viaje en la aplicación. “Lo primero, me asusté, porque pensé que le estaba pasando algo”, agregó.
Ambos relatos presentan diferencias sobre un punto central: mientras la joven afirmó que el conductor no quería detenerse y que debió arrojarse del vehículo cuando este redujo la velocidad, el hombre sostuvo que frenó a pedido de ella y que la pasajera se bajó por sus propios medios. El chofer también negó conocerla y cuestionó la difusión del caso en las redes sociales.
La investigación judicial
La causa quedó a cargo de la fiscal Manuela Dalcol, de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos contra la Integridad Sexual, que recibió la denuncia el viernes. La joven aportó datos sobre la identidad del conductor y la Fiscalía solicitó el relevamiento de cámaras de seguridad de las zonas mencionadas, además de la toma de testimonios y otras medidas que se mantienen en reserva.
Entre los elementos que podrían contribuir a esclarecer lo ocurrido se encuentra el testimonio de las personas que viajaban en la camioneta y que, según la denunciante, la asistieron después de que se arrojara del auto. También será relevante reconstruir el recorrido del vehículo y determinar si existen registros que permitan contrastar las versiones.
Por su parte, Diego afirmó que la aplicación le bloqueó la cuenta alrededor de la medianoche de ese día y que ya no podía trabajar. “Sinceramente, esta chica me arruinó, me cortó las piernas, porque era mi único sustento”, manifestó. Explicó que alquilaba el vehículo y que dependía de esa actividad para mantener a su familia.
El conductor aseguró que no tiene antecedentes penales y dijo contar con un certificado de buena conducta. “Yo no tengo nada que esconder, nunca tuve problemas con nadie, ni judicial ni penalmente. Lo único que yo quería era traer el pan a mi casa”, expresó.