Algo raro pasaba. Y aunque había gente en el local, decidió salir a la vereda unos segundos para entender qué era lo que estaba ocurriendo. Allí vio como un encapuchado corría con dos botellas de champagne mientras era perseguido por otro hombre.
Sin dudarlo ni un segundo, el dueño del comercio ubicado en Tres de Febrero, le metió una patada que lo hizo volar contra un cartel. La caída provocó la explosión de una de las botellas y dejó knock out al ladrón que cuando quiso reaccionar, ya tenía a tres hombres encima.
El más activo era un empleado del supermercado donde el delincuente había robado bebidas alcohólicas. “Ahora no llores, gato”, le dijo al ladrón que, más de una vez, intentó zafarse de la situación.
La tensa secuencia fue reuniendo a cada vez más gente que observaba como el ladrón era reducido. Su cómplice, que lo estaba esperando pocos metros más adelante de dónde fue taclekado, se fugó.
Finalmente, tras varios minutos de tensión, la policía llegó, lo detuvo y lo llevó a la comisaría. El comerciante recuperó una de las botellas.