El penal cuenta con una capacidad aproximada de 2.232 plazas distribuidas en cuatro unidades dotadas de tecnología moderna para garantizar la seguridad y el funcionamiento de las mismas.
El complejo cuenta con 929 cámaras activas las 24 horas y un sistema de detección perimetral con alarmas que se activan ante movimientos sospechosos. A su vez, cuenta con escáner de rayos X, análisis de bultos y un detector de metales en los accesos, para evitar todo tipo de ingresos ilegales.
Otra disposición del penal es que las celdas se abren de forma remota y la comunicación con los presos es vía parlantes para evitar acercamientos y conflictos.
El diseño del predio contempla la continuidad de los talleres laborales, las propuestas de formación profesional y el acceso a la educación en los niveles primario, secundario y universitario.
Una vez finalizado el traslado principal, el nuevo establecimiento federal prevé incorporar a internos alojados en comisarías y alcaidías de la Policía de la Ciudad para descomprimir las dependencias urbanas de seguridad.