Cuatro sicarios armados, uno de ellos con un fusil de guerra, asesinaron a dos narcos e hirieron a otros dos durante un ataque a un búnker de venta de drogas en la localidad bonaerense de González Catán, partido de La Matanza, y los investigadores procuraban identificar y detener a los agresores, que escaparon en dos motos.
El hecho ocurrió el domingo por la noche, poco después de las 21, en un búnker ubicado en Armonía y Larraya, donde vendían pasta base y cocaína. Una de las víctimas fatales fue identificada como Adán Bogarín Brítez, de 26 años, de nacionalidad paraguaya, quien recibió diez disparos, uno de ellos en la cabeza. La investigación está a cargo de Adrián Arribas, fiscal de homicidios de La Matanza.
Los cuatro atacantes llevaban chalecos antibalas y estaban armados con pistolas Glock calibre 9 milímetros, que utilizaron con una puntería de profesional, mientras que uno de ellos portaba un FAL de guerra. Uno de los narcos asesinados era el dueño del búnker.
De acuerdo con el relevamiento de las cámaras de seguridad, Bogarín Brítez llegó al lugar a bordo de un Volkswagen Gol Trend junto con otros tres hombres e ingresó a la vivienda. Unos siete minutos después arribaron cuatro sospechosos en dos motos y comenzaron a disparar contra la propiedad. En las imágenes se observa a uno de los atacantes con un arma larga, aparentemente un fusil calibre .223, mientras que el tirador llevaba el rostro cubierto con un pasamontañas.
En medio de la balacera, Bogarín Brítez salió corriendo de la vivienda, pero uno de los agresores lo persiguió y lo ejecutó. El hombre murió en el lugar, mientras que otro de los narcos, de 29 años, recibió un balazo en la nuca, con orificio de salida a la altura del pómulo. Fue trasladado al hospital Simplemente Evita y falleció posteriormente. Los otros dos heridos fueron identificados como Esteban Segovia, de 26 años, quien recibió disparos en el brazo izquierdo y en ambas piernas, y Oscar Ludueña, de 22, con lesiones en el glúteo, la mano izquierda, una pierna y la cadera. Ambos se encuentran fuera de peligro.
Los investigadores constataron que la puerta del búnker presentaba signos de haber sido forzada y que había impactos de bala en la propiedad. En el lugar también secuestraron vainas servidas calibre .223, compatibles con el uso de un arma larga. Según las primeras actuaciones, uno de los atacantes escapó con un bolso que no llevaba al llegar y que, de acuerdo con una de las hipótesis, habría utilizado para llevarse parte de la droga que se comercializaba en el búnker.
La investigación busca establecer las circunstancias del doble homicidio. Los cuatro sospechosos permanecen prófugos y son intensamente buscados. En el hecho intervino la Comisaría 2da.