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Parrilla en la villa 31 vs Don Julio en Palermo: Agustín Creevy y Francis Holway revelaron dónde se come mejor

El ex capitán de Los Pumas y el experto en nutrición revolucionaron las redes al contrastar la gastronomía, los mitos nutricionales y una abismal diferencia económica entre dos propuestas bien argentinas.
 

Por Redacción

Lunes, 07 de septiembre de 2026 a las 09:26

Agustín Creevy generó un desafío que no tardó en lograr repercusiones en las redes sociales: decidió comparar la emblemática Parrilla del Tucu, en el corazón de la Villa 31, contra Don Julio, el multipremiado establecimiento de Palermo considerado uno de los mejores del mundo.

Acompañado por el prestigioso nutricionista Francis Holway, Creevy armó una travesía que combinó el análisis gastronómico riguroso, el derribo de mitos alimenticios y un marcado contraste social y económico que dejó mucha tela para cortar.

El veredicto de los platos:

La dinámica consistió en ordenar exactamente el mismo menú en ambos lugares: chorizo, morcilla, chinchulines y vacío. Para calificarlos, implementaron una escala humorística de 1 a 5 "Jorges" (en honor a un amigo del gimnasio).

El primer gran choque se dio con las achuras y los embutidos. En la Villa 31, el chorizo acompañado de chimichurri y salsa criolla picante rozó el puntaje ideal. Por el lado de Palermo, una morcilla especiada con cúrcuma se llevó los aplausos máximos.

"Esta morcilla es un nivel... cinco Jorges estañeados", sentenció Creevy al probar la versión palermitana. Los chinchulines también marcaron una diferencia; mientras que al Tucu le faltó un punto de cocción para el gusto del rugbier, Don Julio alcanzó el "crocor" perfecto.

Sin embargo, la gran sorpresa de la jornada llegó con el plato fuerte: el vacío. Contra todos los pronósticos institucionales, el corte de la Villa 31 superó ampliamente al de Palermo. 

El grupo puntuó al vacío del Tucu con la nota máxima, mientras que el de Don Julio defraudó levemente por su textura fibrosa y falta de especias, quedando relegado a un pálido 3.5. "Está excelente, pero es un 3 y medio para mí", admitió Holway.

Derribando mitos en la mesa:

Más allá del asado, la presencia de Francis Holway aportó un valor científico al video. El especialista —quien trabaja asesorando a franquicias de elite en la NFL, la NBA y al Inter Miami de Lionel Messi— aprovechó para desmitificar ideas arraigadas sobre la comida.

Con respecto al dilema de los carbohidratos, Holway fue categórico: "El pan engorda a quien lo come, lo que engorda es el exceso de lo que llamo 'carboas', que es una mezcla de harina con grasa, como las facturas". 

Asimismo, el profesional recomendó fervientemente retirar las partes negras o quemadas de la carne debido a la alta concentración de aminos heterocíclicos.

"Son muy cancerígenos, por eso hay tanto cáncer de colon en países que comen demasiada carne demasiado cocida. Con las verduras atenuamos mucho ese tema", afirmó.

Al referirse al ayuno intermitente, el nutricionista Francis Holway rompió con varias creencias populares y explicó que, si una persona está excedida de peso, esta práctica "puede ser una de tantas herramientas para ayudarte a bajar de peso".

Sin embargo, el especialista fue muy específico con la estrategia a seguir y aseguró: "Te conviene saltear la cena en vez del desayuno".

El motivo científico detrás de esta recomendación radica en que "a la mañana desayunar te arranca el metabolismo y te va regulando toda la cronobiología del día", impactando positivamente en la digestión y el sueño, lo que a su vez permite que a la noche se quemen más calorías y se pierda más grasa.

Una brecha de 135.000 pesos:

El momento de la verdad económica expuso la realidad de ambos circuitos culinarios. En la Villa 31, el Tucu les cobró una tarifa comunitaria de $50.000 pesos totales por una abundante comilona grupal que incluyó pan y todas las carnes.

Al trasladarse a Palermo, el panorama fue muy distinto. Guiados por la carta de Don Julio, los precios individuales sumaron un total de $185.000 pesos (desglosados en $20.000 por el chorizo, $16.000 por la morcilla, $47.000 por los chinchulines y $102.000 por el vacío).

Lejos de alimentar grietas, Creevy cerró la velada destacando el valor de ambas realidades. 

Por un lado, elogió la exclusividad, la imponente cava de 15.000 botellas y los detalles premium de Don Julio como "una experiencia surrealista con el lujo máximo".

Por el otro, reivindicó la hospitalidad del barrio popular: "Vivimos una experiencia increíble en la Villa 31...la calidez humana y la calidad de la comida también estuvo muy buena. Tienen que ir a probar los dos lugares".

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