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"Me fui dando cuenta que no podía frenar": La confesión de Gero Arias sobre la ludopatía y el drama de decepcionar a su familia

El atleta e influencer de San Luis compartió los detalles de su problema con el juego online, cómo se negó a cobrar una millonaria oferta publicitaria para proteger a sus seguidores y repasó su reconversión deportiva desde la escalada hacia el boxeo de alto rendimiento. 
 

Por Redacción

Viernes, 04 de septiembre de 2026 a las 07:15

Gero Arias se muestra como un deportista con una mentalidad inquebrantable. Sin embargo, la masiva exposición y el éxito en plataformas digitales lo enfrentaron a sus mayores fantasías y, también, a sus peores demonios. 

Durante una entrevista, el creador de contenido no esquivó su pasado y abrió su corazón respecto a un flagelo silencioso que afecta cada vez a más jóvenes: la ludopatía.

"Arrancó obviamente como un juego boludeando con mis amigos", recordó sobre sus inicios en las apuestas online. "Gané plata, emoción... lo empecé a ver como 'Che, mirá, acá podés ir con 1.000 y te vas con 4.000. ¿Qué onda, plata gratis?'".

Lo que parecía diversión inocente escaló drásticamente cuando los propios casinos virtuales lo buscaron para promocionar sus plataformas de juego. "Vinieron propuestas de casinos online: 'publicitame mi casino y yo te pago plata'. Yo decía: 'bueno, pagame, pero en fichas'. Publicitaba 'chicos, apuesten acá'... y me pagaban en fichas".

A pesar de las tempranas advertencias familiares, la ilusión del dinero fácil nubló su perspectiva. 

La reacción de su familia:

"Hubo un momento en que gané mucho y fui re feliz a decirle a mi papá... y mi mamá lo primero que me dijo fue: 'Salí de ahí, no vengas a festejar esto. Ganaste, retirala y andate. No es un juego esto, hijo'”, relató.

En ese tiempo, Arias no entendía el enojo de sus padres. "Poco a poco te vas metiendo en un mundo que necesitás más, que te genera estos sentimientos de dopamina, de adrenalina". 

El punto de inflexión llegó al notar el impacto de su adicción en su economía diaria: "Me fui dando cuenta que no podía frenar. Hacía cosas por menos plata con tal de tener plata para apostar y ahí dije: 'Che, ¿qué onda? Estoy bajando mi precio para ir y perderlo todo en dos segundos en el casino'".

El apoyo terapéutico y familiar fue indispensable para salir del pozo. Arias reconoció que lo peor no fue la pérdida material, sino el peso moral: "La peor sensación que me generó fue el sentir que decepcionaba a mi familia. El que tus papás estén ahí intentando ayudarte y que no puedan”.

“Sentir: 'ellos están confiando en mí y no solo no lo estoy honrando, sino que los estoy decepcionando porque no estoy pudiendo cumplir'”, sumó.

Valores sobre millones: el freno a las apuestas

Hoy en día, las ofertas de los casinos online siguen tocando la puerta de las principales figuras del streaming, pero la postura del puntano es tajante. 

"Hace un tiempo me ofrecieron 50.000 dólares por una publicidad". Pese a lo tentador de la cifra, la conversación con su padre reacomodó sus prioridades.

"Mi papá me dijo: 'Mirá, a mí no me vas a decepcionar en lo absoluto si querés hacerlo, hacelo. Pero fijate qué es lo que querés lograr, porque vas a terminar mandando a la gente a donde vos estuviste mucho tiempo intentando salir'”, le dijo.

Ese consejo fue definitivo para el atleta: "Ahí es donde dije: 'Che, no hay plata que valga mis valores'. Por más millones de dólares que haya de por medio, la plata no va a comprar mis valores".

Aunque entiende los motivos económicos por los que otros creadores en Argentina aceptan estos contratos, no duda en desaconsejarlo rotundamente: "No juzgo a los que lo hacen porque entiendo que hoy en día, viviendo de redes en Argentina, capaz es difícil. Viene este casino, te ofrece capaz 1.000 dólares por mes y vos antes estás ganando 100, pero no lo recomiendo en lo absoluto".

La adicción canalizada en el deporte: el famoso reto:

Para Gero, su personalidad propensa a los excesos encontró un canal constructivo en la exigencia física: "Siempre tuve una personalidad bastante adictiva, como propensa a las adicciones. Pasé por la ludopatía, después con el alcohol también tuve problemas, la primera vez que me enamoré tuve problemas”.

Y continuó: “Siempre tenía esto de agarrarme de algo y no poder frenar, querer más y más". La salvación llegó a través del exigente y viral desafío diario que marcó un antes y un después en su vida: realizar una dominada más por cada día del año transcurrido.

"Lo que me terminó sacando a flote fue tener un objetivo: el reto, cuando en un momento toqué fondo". El proceso fue mentalmente devastador pero formativo.

"Lo que más bosta me hacía era pensar: 'La estoy pasando mal hoy que tengo que hacer 100. Imagínate durante 260 días seguidos'". 

Frente al sufrimiento extremo en locaciones insólitas y peligrosas (como colgarse sobre cocodrilos o puentes, desarrolló una filosofía de supervivencia: "Empecé a desarrollar el decir '¿qué importa mañana? Mañana será problema de mañana. Hoy me tengo que enfocar en hoy'”.

Del sueño de la escalada al cuadrilátero del boxeo:

Mucho antes del furor de las redes, la pasión de Arias era la escalada deportiva, disciplina en la que llegó a coronarse campeón nacional. Su gran meta en 2023 era competir en el mundial en Europa. Sin embargo, la explosión de su canal lo obligó a abandonar los muros para transformarse por completo.

"Mi base física fue a través de la escalada. Yo a los 13 años entrenaba dos veces por día, tres horas por día de lunes a sábado. Tengo una base muy grande que me diferencia de cualquier influencer que capaz juega a los juegos todos los días o está sentado en la compu", relató.

El cambio muscular y de lógica fue rotundo al incorporarse al boxeo de alta competencia: "Cuando arranqué en el boxeo fue como algo completamente nuevo, y más porque te pegan. Al principio fue duro, es algo que hasta el día de hoy me sigo cuestionando".

Aun así, con humor, comparó el riesgo de los guantes con sus antiguas proezas virales: "Si caes (del reto), no la contabas. Ahora el boxeo, si bien me estoy pegando, por lo menos somos uno contra el otro, tenés guantes... es menos riesgo que colgarse con cocodrilos abajo".

Tras concoer la gloria internacional en veladas masivas de influencers ante decenas de miles de personas en estadios extranjeros, Gero mantiene intacto su deseo de trascender y ya no se pone límites. 

Y reflexionó: "Yo si hay algo que aprendí después del reto es soñar en alto, no ponerme una limitación. Siento que en general nos limitamos mucho. Yo hoy en día sueño con pelear con Ilia Topuria. Todos van a hablar, y eso no me va a quitar las ganas de soñar".

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