En una descontracturada entrevista Mario Pergolini sorprendió al aire a Pedro Rosemblat al sacar a la luz un inesperado vínculo familiar que une al conductor con Susana Giménez.
El ida y vuelta comenzó cuando Pergolini, apelando a su memoria, arrinconó al invitado con una pregunta directa: “Tu mamá fue vestuarista de Susana, ¿sí?”. Rosemblat confirmó el dato.
Inmediatamente, el conductor vio la oportunidad para intentar saldar una vieja deuda y le consultó: “¿No le podés decir si no le tira un mensaje? ¿Me puede enganchar hoy con...?”.
Pedro intentó despegarse del histórico conflicto entre los conductores y le paró el carro con humor: “Contame qué pasó, porque ahí te la mandaste vos”.
Sin vueltas, Pergolini asumió su total responsabilidad por los recordados ataques mediáticos del pasado: “Sí, me la mandé yo. Yo estoy en falta por completo. Hice unos programas antes de este y le hacíamos chistes ofensivos, la verdad... Fueron temporadas”.
El plan para convencer a la diva:
Lejos de achicarse, Mario Pergolini pensó al aire una estrategia para que la madre del streamer intercediera ante Susana con un mensaje de WhatsApp.
El conductor imaginó el texto ideal para romper el hielo: “Ponle que le contesta: 'Me contó Pedro que te ama, o lo bien que habló de vos... O pidió tu número de teléfono, ¿se lo paso?'”. Ante la insistencia de Pergolini por conseguir una entrevista de cara a su gran presente, Rosemblat bromeó sobre su propio pellejo político e institucional: “Debo ayudar a un peronista... baja mi mamá y me mata”.
Hacia el final del bloque, Pergolini reconoció que la diva de la televisión todavía mantiene el enojo por la época dorada de la competencia en el prime time: “Yo aposté que lo de Susana se iba a quedar en el tiempo, pero todavía la seguimos necesitando. Es rencorosa”.
Para cerrar el desopilante momento, el conductor de Otro día perdido redobló la apuesta y prometió humillarse públicamente con tal de conseguir la ansiada nota: “Yo le dije: 'No tengo problema en ponerme de rodillas con un ramo de flores en la privada, y hasta en público lo puedo hacer, y dejar que ella lo cachetee también'”.
La relación con Lali:
La charla también tuvo un espacio reservado para la alta exposición que vive el conductor desde que oficializó su noviazgo con Lali Espósito.
Rosemblat diferenció el revuelo mediático de lo que verdaderamente pasa puertas adentro: “La pareja tiene como dos dimensiones: una pública y una privada, una íntima. Lo que sostiene realmente el vínculo es la intimidad. Y en esa intimidad tampoco es que somos de mundos tan distintos”.
Además, se tomó con humor la velocidad con la que los portales de espectáculos inventan crisis de pareja: “No te enroscás... me separé tres veces para los medios ya, y nunca pasó”.
El mito del casamiento del año:
Al ser consultado sobre las versiones que circulan en la televisión sobre una inminente boda fastuosa que cruzaría a figuras del espectáculo con la política, el creador de Gelatina echó por tierra las especulaciones de manera tajante.
“No hay fecha. Creo que hay como una fantasía armada de que va a ser un megaevento en donde se va a cruzar la política y el espectáculo. De repente va a estar Hugo Moyano y Lady Gaga”.
Lejos de esa imagen corporativa, el invitado aclaró cómo se imaginan ese paso en caso de darlo: “Va a ser algo muy íntimo, de verdad. Familia y amigos, y nada más”.
La divertida reacción a la canción de Lali:
Uno de los momentos más desopilantes de la noche ocurrió cuando Pergolini arrinconó a Rosemblat leyéndole en la cara fragmentos de la letra del último tema de la cantante pop, donde desliza frases como "ahora encontré uno mucho mejor que vos... él es sexy y atrevido".
El streamer se defendió con picardía: “Es un temazo. Yo ya le he dicho a ella. A mí no me sorprendió porque no es que me dijo 'mi amor, voy a publicar un tema que es para vos'. Uno ya se prepara. Lo sacó y vos hiciste 'qué bien, amor'”.
Entre risas generales y asumiendo el impacto que genera el romance en el público, el invitado remató el bloque con orgullo: “Ella realmente es muy querida y creo que todas las personas que la quieren identifican que yo la cuido, que la quiero y, bueno, medio que por ósmosis me quieren también”.
¿Fórmula Rebord-Rosemblat?: la sorpresiva definición política:
El análisis de la coyuntura política y la comunicación nacional sumó uno de los momentos más llamativos de la noche cuando Pergolini le preguntó al streamer si veía factible el nacimiento de una renovación dirigencial que lo involucrara de forma activa.
“¿Crees que puedes llegar a ver un nuevo peronismo con gente como vos? Le voy a poner a Tomás Rebord también”, disparó el conductor. Lejos de esquivar el bulto, el invitado sorprendió con una revelación que desató las risas y la ovación en el piso: “Sí, yo estoy para acompañarlo. Estoy para acompañar a Rebord presidente. Estoy para manejar la campaña, si me deja”.
A pesar del divertido intercambio, Rosemblat puso paños fríos a la idea de compartir una boleta electoral directa con el conductor de El Método: “Necesitamos otra cosa, nos parecemos demasiado. Es como que sean Aníbal y Alberto Fernández”.
No obstante, destacó el buen diálogo y los debates descarnados que suelen tener en privado sobre el futuro del movimiento: “Hablamos sobre el peronismo. Creo que a los dos nos pasa algo que es que valoramos mucho lo que es la actividad política y la gestión política”.
“Estamos aportando, en el mejor de los sentidos, un granito de arena a renovar la comunicación, pero es mucho más difícil y mucho más complejo lo que hay que hacer”, agregó.
El difícil arranque de Gelatina y el fenómeno que salvó al canal:
Otro de los momentos destacados de la entrevista fue cuando Rosemblat repasó los inicios de su medio digital y derribó el mito de que el éxito fue instantáneo.
El streamer recordó la transición de la radio tradicional a las plataformas y la intuición ciega que lo llevó a fundar su propio espacio: “Sentía que había toda una discusión pública que se daba en plataformas digitales y de la que yo no estaba participando. Quería poner un pie en YouTube, principalmente en YouTube. Y bueno, a partir de esa intuición armamos Gelatina, un poco a ciegas, sin saber lo que iba a pasar”.
Sin embargo, el conductor confesó que el proyecto estuvo muy cerca de no prosperar debido a las complejidades del rol empresarial: “Me fue muy mal el primer año, Mario. O sea, me fue mal, digamos, yo no funcionaba. Tenía que conducir, de alguna forma, la empresa, que no es mi fuerte toda la cuestión administrativa, contable, comercial”.
Finalmente, Rosemblat reveló cuál fue el verdadero punto de quiebre que rescató económicamente al medio en un año electoral clave: “Después del primer año complicado tuvimos en el segundo, que fue el 2023, un suceso que nos cambió la vida de Gelatina que fue la fábrica de jingles”.
Y agregó: “Yo no te digo que íbamos a cerrar, pero no teníamos garantizado llegar a fin de año seguro. Y la fábrica de jingles cambió el alcance, la visibilidad, el impacto y las posibilidades comerciales”.
Su postura ante la Inteligencia Artificial:
La tecnología ocupa un rol central en el presente de Rosemblat, no solo por su trabajo en las plataformas sino por GET, el espectáculo interactivo que lleva adelante en el Teatro Astros.
Al profundizar sobre el impacto global de la Inteligencia Artificial y las posturas extremas que genera, el conductor analizó el panorama con cautela: “Pienso que es una posibilidad de desarrollo, que podemos resolver muchos de los problemas que tenemos. Pienso que también es una amenaza”.
En sintonía con este análisis, Rosemblat abrió el debate sobre los desafíos legales que enfrentan los Estados frente a los gigantes informáticos de Silicon Valley, planteando serias dudas sobre la eficacia de los mecanismos tradicionales de control político.
“Cuando pienso en cómo regularla, creo que en las instituciones que nosotros tenemos pensadas para regular la vida pública, me cuesta pensar que el Congreso Nacional va a poder regular a Google. Es difícil”, dijo.
Hacia el cierre del bloque, el streamer remarcó la vertiginosa velocidad de esta época y la necesidad de dar la disputa cultural en el presente: “Vos dictás una ley y la ley tiene vigencia por 10 años, 15 años, y los cambios, las velocidades que estamos viendo con respecto a la tecnología, en 6 meses ya es viejo lo que aprendiste”.