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“Me saqué 7 dientes para no ir a la colimba”: la impactante revelación de Fito Páez

El artista repasó sus años de vida, recordó la dura estrategia para eludir el servicio militar obligatorio en los años ‘80 y reflexionó sobre la música actual, la herencia de sus maestros y los rumores de romance.
 

Por Redacción

Miércoles, 23 de septiembre de 2026 a las 07:24

Durante una íntima charla con Mario Pergolini, Fito Páez compartió una situación personal que vivió años atrás.

El entrevistador le recordó los inicios del músico rosarino y mencionó la particular dentadura que lucía en sus primeros años de carrera. Entre risas y con total honestidad, el cantante sorprendió al revelar la drástica e dolorosa decisión que tomó a sus 18 años para no vestir el uniforme militar.

"Me saqué los dientes para no ir a la colimba. Fue antes de Malvinas", confesó Páez. Tras pasar por dos revisiones médicas previas en las que fue catalogado como "apto" —a pesar de haber dejado de comer durante dos semanas antes de la segunda citación—, decidió buscar un veredicto definitivo apelando a una tercera revisión en Paraná.

"Me puse a investigar y encontré algo científico que en ese caso me salvó la vida", relató. El músico descubrió que una de las causales de exención por Deficiencia de Aptitudes Físicas (DAF) era la pérdida de la superficie masticatoria. 

"Las ocho muelas no tenían que estar perfectas. Una ya no la tenía, así que me quedaban siete. Y fui por ello", detalló ante el asombro del conductor.

*Un carnicero de los ’80:

La extracción no fue una tarea sencilla ni convencional. Páez recordó las precarias condiciones en las que se sometió a las intervenciones en plena Ciudad de Buenos Aires.

"En la esquina de Córdoba y Billinghurst, en los años ‘80, había un carnicero. Había dos guardias odontológicas, una enfrente de la otra, donde no te preguntaban nada. Yo me saqué cuatro en una sola sesión".

El proceso le dejó secuelas físicas inmediatas y un dolor difícil de controlar. El artista rememoró el apoyo de su entorno en aquellos días oscuros: "Fui a la casa de mi amiga para que me cuidara. Yo ya lloraba todo el tiempo, no podía más. No había remedio para calmar el dolor".

A los pocos días, se presentó finalmente en Paraná con las heridas aún abiertas. El médico militar que lo revisó detectó la maniobra de inmediato, pero su reacción fue inesperada: "El tipo vio que eran frescas, que tenían dos semanas. 'Este pibe se lo hizo', habrá pensado. Se dio vuelta, agarró el sello, golpeó el documento y me dijo: 'Tomatelas, te lo mereces'". 

Páez pasó gran parte de su etapa consagratoria —incluida la grabación del emblemático disco Ciudad de pobres corazones— sin esas piezas dentales, hasta que años más tarde su ex pareja, Cecilia Roth, lo ayudó a iniciar el tratamiento para colocarse implantes.

“La música es la memoria emocional de un pueblo”:

El rosarino se refirió al rol de la cultura en la sociedad contemporánea y cuestionó los discursos de crispación actuales. "La música es la memoria emocional de un pueblo junto con el cine, la literatura y las artes plásticas".

Con firmeza y fiel a su estilo rebelde, Páez desestimó el concepto de las disputas ideológicas modernas: "Cuando dicen 'la batalla cultural'... No hay batalla cultural, baby, porque no tenés soldados, no tenés nada”.

Y siguió: “Hay un edificio que es la cultura argentina y es un tema que ni siquiera amerita una discusión porque no hay un enemigo serio enfrente".

El artista concluyó asegurando que seguirá "peleando hasta el último día de su vida para que la belleza siga reinando" frente a lo que considera una "demencia masiva" promovida por el uso excesivo de la tecnología y las pantallas.

"Malvinas es un tema permanente":

Al abordar la temática de la colimba y el contexto sociopolítico de su juventud, la conversación derivó de manera inevitable en el conflicto bélico de 1982. El músico rosarino recordó con profunda tristeza aquella época y trazó una clara distinción entre el rol que debe cumplir una fuerza de seguridad y el destino que sufrieron los jóvenes conscriptos en el Atlántico Sur. 

“La defensa de un país es profesional, para profesionales que estudian y se preparan; eso no lo puede hacer un chico que quiere vivir, a los 18 años dar la colimba...no tenemos colimba. Ejército profesional, a mí no me rompan la pelota”, exclamó con indignación.

 “Yo pienso eso. Para mí Malvinas es un tema permanente. No es que esté en la agenda pública, no quiere decir que no esté en mi... lo tomó, me parece que está bien”, reflexionó el cantautor.

“No soy un aparato de consumo”:

Al reflexionar sobre su constante búsqueda artística y su rechazo absoluto a estancarse en las fórmulas que le garantizaron el éxito masivo en el pasado, el rosarino se mostró tajante sobre su rol dentro de la industria musical actual. 

Fito defendió la necesidad de reinventarse de manera constante a través de la curiosidad y la experimentación, explicando que todo lo que hace un artesano es intentar encontrar una forma nueva e inventar mundos, ya que de eso se trata verdaderamente su profesión. 

Fue en ese punto de la charla donde marcó una distancia insalvable con las exigencias comerciales del mercado actual: “Ahí sí te diferencias y decís: ‘No, yo no soy un aparato de consumo, muchachos’”, disparó con firmeza ante la mirada de Pergolini.

Dejó en claro que su motor creativo no se rige por las demandas de la audiencia ni por las tendencias del momento. “Entiendo eso, pero no vengo acá a tocar lo que ustedes quieren, y eso fue siempre así”, sentenció de manera contundente, antes de concluir con orgullo que esa incorregible e independiente filosofía de vida la heredó directamente de la vieja escuela del rock nacional: “Aprendí eso de mis maestros, viéndolos y yéndolos a escuchar antes de conocerlos”.

"Lo único que quería era ligarme una piba y conseguir drogas":

Al contrastar la inmensidad de su trayectoria actual con los deseos que lo movilizaban en sus comienzos, Pergolini le preguntó si aquel joven rosarino imaginaba que terminaría llenando estadios y tocando en escenarios míticos como el Teatro Colón o el Carnegie Hall de Nueva York. 

Con una honestidad brutal que desmitifica la figura del genio planificador, Fito dejó en claro que, a los 18 años, sus ambiciones estaban muy lejos de la consagración académica y respondían más bien a los impulsos lógicos de la adolescencia y las noches de rock.

“Era una locura pensarlo. Lo único que querías era ligarte una piba
, conseguir las drogas ese día o tener la plata para comprarte el trago. Eso era todo”, confesó el músico sin filtros.

"Puede pasar cualquier cosa”:

Durante el repaso de su vida privada, Pergolini indagó sobre cómo maneja el vínculo con sus ex parejas y las constantes especulaciones que surgen en los medios del espectáculo. 

Fito aprovechó el espacio para desmentir de manera categórica los falsos mitos que se construyeron alrededor de su presente sentimental, apuntando de forma directa contra las versiones que lo vinculaban afectivamente con la actriz Sofía Gala. “La vida cambia y te pasan muchas cosas”. 

“La vida es muy salvaje, pero todos tenemos presente como que siguen estando, no sé por qué. Es como el imaginario popular; viste que es como el romance que nos armaron con Sofi, que empezaron a hablar de eso y no, no hay romance con Sofía Gala”, aclaró el músico con fastidio. 

“Cuando lo que te importa es la música y no el telefonito, te salen esas cosas":

En un  descargo contra las dinámicas de la modernidad y la distracción digital que afecta a las nuevas generaciones, el compositor explicó cómo el estado de introspección y la desconexión total son fundamentales para que aflore la verdadera inspiración. 

Fito rechazó las convenciones técnicas tradicionales que encasillan a la música en estructuras predecibles de ritmos y estados de ánimo, asegurando que las maneras de expresarse son infinitas. 

“La música es como un manantial. Si estás en la música, estudiás música y estás todo el día tocando la música, y cuando lo que te importa es la música y no el telefonito todo el día, entonces te salen esas cosas cuando estás medio en pedo y listo”, sentenció de manera contundente. 

Con este crudo dardo dirigido directamente a los consumos actuales, Páez concluyó con ironía y complicidad hacia el conductor: “Perfecto, este fue un mensaje para todos los millennials”.

"En un mundo que se dedica a la cancelación, no se puede tener miedo”:

Por otro lado, se refirió a su actual postura ante la opinión pública y al porqué de su decisión de hablar sin filtros en una época marcada por el juzgamiento social y la censura en las plataformas digitales.

Lejos de mostrarse intimidado, el músico aseguró que sus más de 60 años de vida y las batallas superadas le dieron la madurez necesaria para pararse con firmeza frente al clima de época actual.

 “Ya estamos grandes, entonces ya estamos hablando desde otro lugar. La vida hace que tu fortaleza sea una fortaleza y no tengas miedo de nada”, reflexionó Fito.

“En un mundo que se dedica a la cancelación, no se puede tener miedo; es contra el miedo y contra la cancelación”, sumó.

“Nueve costillas rotas y once quebraduras”:

Otro de los momentos de mayor tensión en la entrevista ocurrió cuando Pergolini le preguntó sobre un grave y poco difundido accidente doméstico que el músico sufrió recientemente.

"Me caí mal. Me rompí nueve costillas y sufrí once quebraduras en total. Estuve muy mal, de hecho los amigos pensaban que casi no contaba el cuento", confesó Fito, aludiendo a los peligros cotidianos que siempre le advertía su médico clínico en las escaleras o duchas.

El músico admitió que atravesar semejante dolor físico y el posterior proceso de recuperación —que incluyó un año entero de abstinencia a los fuertes analgésicos (painkillers)— le abrió un "portal de sensibilidad cuántica" que transformó su filosofía actual. 

"Me cambió la vida. Me enseñó a poner límites y a ver quién sí y quién no. Por eso me quedé solo en una especie de cueva de ermitaño, drenando un montón de llanto sin saber por qué, pero me ayudó a comprender".

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