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”Mi pobre angelito”, “Duro de matar” y “Papá por siempre”: el fundador de Gativideo contó cómo inventaba los títulos en español para las películas de Hollywood

El referente de la empresa habló de la identidad de su logo, desde la inspiración en Star Wars hasta la elección de una melodía que quedó grabada en los VHS. También detalló cómo creó distintos los títulos en castellano.
 

Por Redacción

Martes, 15 de septiembre de 2026 a las 07:14

Hubo una época en la que poner una película en casa tenía un ritual propio. La cita era ir al videoclub, recorrer los estantes, elegir un título y llevarse un casete que, antes de comenzar la historia, mostraba siempre una presentación reconocible.

Para muchos argentinos, aquella secuencia tenía una protagonista: Gativideo. El logo aparecía en pantalla y, durante unos segundos, una música épica acompañaba la animación. Después podía comenzar la película, pero esa breve introducción ya había quedado asociada para siempre con el cine en casa.

La empresa fue una de las grandes protagonistas de la expansión del VHS en Argentina. Detrás estuvo Luis Scalella, integrante de una familia vinculada históricamente con la industria cinematográfica y uno de los responsables de convertir a Gativideo en una referencia de la distribución de películas.

La empresa, trasladó también al castellano títulos que terminaron adquiriendo vida propia. Detrás de muchas de esas decisiones estuvo justamente Scalella, responsable de bautizar para el público argentino y latino en general, películas cuyos nombres terminaron convirtiéndose en clásicos: Mi pobre angelito, Duro de matar, Papá por siempre y Perros de la calle.

La importancia de los títulos en las películas:

El empresario, explicó en una entrevista: “El título de una película es muy importante. Porque la gente va, se pone en un complejo, en la boletería, mira para adelante y resulta que la película tiene que ser atractiva por el título, ¿me entendés?”. 

Uno de los ejemplos más conocidos es el de Reservoir Dogs, la película de Quentin Tarantino estrenada en 1992. La traducción literal del título podía conducir a una expresión extraña y poco atractiva para el espectador argentino. 

Scalella lo recordó con humor: “Que era de la cloaca, no se podía llamar así”. Entonces tomó una decisión que parecía sencilla, pero que terminaría teniendo una vida propia: “Le puse los Perros de la calle”.

No se trató de una traducción palabra por palabra, fue una adaptación. Una búsqueda de sentido. Una manera de conservar la idea de esos perros fuera de cualquier lugar establecido y, al mismo tiempo, construir un título que sonara natural para el público argentino. 

“No podía ponerle Los perros de la cloaca porque quién lo iba a ver”, contó.

Mi pobre angelito:

La película de Chris Columbus, protagonizada por Macaulay Culkin, llevaba originalmente el título Home Alone, una expresión que podría traducirse de manera directa como “Solo en casa”. 

Y precisamente así fue conocida en España. Sin embargo, en buena parte de América Latina apareció con otro nombre: Mi pobre angelito. 

La explicación de Scalella tiene algo de anécdota familiar y algo de esas casualidades que terminan transformándose en historia: “Yo veía la película y veía al chico rubiecito, como mi hijo, que era igual cuando era chico. Y así rubiecito y hacía todas las cagadas que te puedas imaginar”, relató entre risas.

La comparación con su hijo no quedó solamente en el parecido físico: “Y entonces yo me acuerdo de mi abuela, que venía a mi casa un montón porque vivía al lado, siempre estaba”.

La escena familiar quedó grabada en su memoria. Mientras él miraba al pequeño Kevin McCallister meterse en problemas, pensaba en su hijo y en vivencias pasadas: “Lo voy a matar a este, lo voy a matar, le voy a dar tanta patada en el culo”. Y ahí aparecía la voz de su abuela para defender al niño: “No, no, no, mi pobre angelito”.

La frase quedó resonando. “Y entonces me quedó lo de mi pobre angelito y digo: ‘Este, que es un guachito, le voy a poner Mi pobre angelito’”, contó.

Papá por siempre:

La historia detrás de Papá por siempre es todavía más llamativa. La película protagonizada por Robin Williams llegó a los cines bajo el título original Mrs. Doubtfire, un nombre que remite directamente al personaje que interpreta el actor, pero que no explica por sí mismo el argumento al espectador que todavía no conoce la historia. 

En algunos mercados se optó por conservar o adaptar el apellido del personaje; en otros, se buscaron alternativas. En Argentina apareció un título que terminó adquiriendo una identidad propia.

Tal como revela el “creador de títulos”, detrás de algunos de los nombres más recordados por el público no hubo necesariamente una fórmula matemática ni un manual de traducción. Hubo intuición. Hubo observación. Hubo una lectura de cómo podía recibir una historia el espectador argentino.

Duro de matar:

El título original, Die Hard, tampoco ofrecía una traducción sencilla. Scalella explicó que La jungla de cristal, utilizado en España, le parecía completamente inadecuado. “Duro de matar me parecía que, bueno... Die Hard si bien es una cosa parecida, no es exactamente la misma”, explicó. “Y a este como le tiraban, le tiraban y no se moría nunca, digo: ‘Vamos con Duro de matar’”.

Detrás de esas decisiones había, además, una circunstancia empresarial que Scalella considera determinante: la confianza que había conseguido construir con un supervisor. 

“Lo que pasa es que yo tuve la suerte que esta persona, que era el supervisor, me apreciaba mucho y como nos fue bien. No me discutía nada. Todo lo que yo proponía lo aceptaba”, explicó.

Gativideo: la historia detrás del logo emblemático:

Según reveló Scalella, la famosa animación de presentación no fue una casualidad, sino un desarrollo propio inspirado en la ciencia ficción: “Era una mezcla con Superman también porque viste como el cosmos celestial mezclado con las letras que aparecían así, como Star Wars”.

Para coronar esa estética espacial, Scalella recordó que buscaron replicar la espectacularidad de las bandas sonoras de la época: “En ese momento era John Williams la música y qué sé yo. Entonces buscamos una música que fuera como épica para ponerla”.

Y explicó: “El logo lo hicimos nosotros, la música la hicimos en un estudio de Otero, el que después compró Metrovisión, en ese momento era uno de los socios”.

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