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Pergolini íntimo: abrió las puertas de su oficina, analizó el futuro de la IA y recordó su época más competitiva

El conductor y empresario de medios reflexionó sobre los tiempos dorados de "Cuál es?", el impacto de las nuevas tecnologías en el entretenimiento y la crudeza con la que vivía la competencia en el pasado.
 

Por Redacción

Viernes, 11 de septiembre de 2026 a las 11:54

Mario Pergolini compartió el detrás de escena de su productora en Colegiales para mostrar la intimidad de su espacio de trabajo y lo que no se ve de su actual programa televisivo, Otro día perdido.

En un recorrido que mezcló memorias de rock, Star Wars y oficinas repletas de programadores, el empresario analizó los vertiginosos cambios de la era digital y recordó los años en los que liderar la audiencia era una batalla diaria de vida o muerte.

El búnker tecnológico y el ADN pionero:

Al recorrer los pasillos de su edificio, Pergolini dejó en claro que la tecnología siempre fue el motor de sus proyectos, desde los inicios de Cuatro Cabezas hasta Vorterix.

"Yo creo que soy una consecuencia de la tecnología", afirmó con convicción. "Pude digitalizar música antes que nadie. Fuimos los primeros en editar digital, los primeros en estirar una nariz, que los ojos hagan esos filtros que hoy en día tiene cualquier programa. Todo eso son hechos tecnológicos", explicó.

En su actual estructura conviven el desarrollo de software y la generación de contenidos. 

Incluso reveló que se involucra de forma directa en los segmentos más avanzados de su ciclo diario: "Muchas de las cosas que son de Inteligencia Artificial las hago yo. Las diseño, las grabo, todo eso lo hago yo".

El futuro de la Inteligencia Artificial y los "gemelos digitales":

Al ser consultado sobre el avance de la Inteligencia Artificial y los robots en los medios y el cine, Pergolini fue tajante al señalar que "la industria del entretenimiento es una de las más afectadas por las inteligencias artificiales".

Según su visión, el modelo laboral y de producción ya está cambiando de forma irreversible: "Muchos actores ahora están haciendo sus gemelos digitales. Diciendo: 'Bueno, yo voy a poder vender quien fui de joven, quien soy de grande. Toda mi etapa te la puedo vender si la querés usar'”.

“El mundo legal, cuando no tenga tiempo para ir, te mandan al clon", vaticinó. Incluso fue más allá al plantear la creación de celebridades artificiales desde cero: "¿Para qué generar conocidos si puedo generar ya nuevos? En China ya hay una pareja que es muy famosa, que está haciendo la serie más vista, y la pareja no existe".

Piezas de colección y un certificado Jedi de puño y letra:

En su despacho privado, las referencias a la cultura pop y de Hollywood conviven con carpetas comerciales y monitores de última generación. 

El gran protagonista del espacio es una armadura de Stormtrooper a tamaño real, un objeto que esconde una historia que vincula directamente al empresario con el creador de la saga más famosa del cine. 

"Fui la cara de UNICEF para toda Latinoamérica con Star Wars", recordó Pergolini sobre los años 90, época en la que Lucasfilm envió los trajes originales desde los Estados Unidos para filmar los comerciales de la campaña solidaria. 

En reconocimiento a su labor y su fanatismo por la franquicia, la división argentina de la prestigiosa legión 501st le obsequió esa réplica exacta.

La devoción de Pergolini por este universo de ciencia ficción llegó a tal punto que posee una distinción que genera incredulidad incluso entre sus propios colegas. "Yo tengo un certificado que dice que legalmente soy un Jedi", reveló con una sonrisa ante la sorpresa de su interlocutor. 

Tras el éxito de las producciones locales, el mismísimo George Lucas le envió una carta formal de agradecimiento firmada de su puño y letra. 

Junto a la misiva, el director adjuntó una certificación oficial de Lucasfilm que lo declara miembro honorario de la Orden Jedi, un documento exclusivo del que muy pocas personas en el mundo pueden presumir y que hoy adorna las paredes de su búnker tecnológico.

La era de la competencia despiadada:

El momento más reflexivo de la charla llegó al repasar sus 19 años de liderazgo indiscutido en la radiofonía argentina al frente de Cuál es? Pergolini admitió que, en aquellos tiempos, su mentalidad corporativa y competitiva era voraz, algo que cambió drásticamente con los años.

Recordando una anécdota clave con Andy Kusnetzoff —quien fuera su productor antes de lanzarse como conductor en la misma franja horaria—, Mario rememoró la advertencia que le hizo en su momento: "Le dije: 'Andy, dejemos esto claro ahora. No compitamos porque te va a dar paja. Yo te voy a cortar la cabeza. A partir de ahora pasaste a ser un grano en el orto'. En eso era así, pero yo ya no soy así, ni tiene sentido que sea así”.

Hoy, alejado de las planillas de rating tradicionales y enfocado en audiencias segmentadas de nicho digital, Pergolini prefiere la solidez del negocio híbrido antes que la pelea por el público masivo.

"Hoy no me comparo ni me fijo qué hay en otra radio, ni siquiera la medimos", concluyó, dejando en claro que su obsesión actual pasa por la innovación y no por destruir al rival de turno.

El streaming, los nichos y la trampa del falso éxito:

La mirada de Pergolini sobre el ecosistema actual de los medios y el streaming dista mucho de la fascinación ingenua. 

Con la experiencia de haber montado Vorterix cuando el concepto de streaming audiovisual en radio era una utopía en la región, el empresario desmitificó las métricas del éxito moderno y apuntó contra la fragilidad del negocio actual. 

"El streaming es una mentira en muchos aspectos, sobre todo cuando te dicen que los miran millones de personas", analizó de forma tajante. 

Para el conductor, la era de las audiencias masivas y unificadas terminó, dando paso a una fragmentación donde la monetización real es el verdadero desafío.

"Prefiero tener diez mil personas fieles que realmente consuman lo que hacemos y entiendan el código, a un millón de vistas efímeras que no te dejan un peso de publicidad tradicional", explicó. 

Según su visión, el futuro del negocio no pertenece a quienes buscan audiencias gigantescas sin estructura, sino a las plataformas híbridas capaces de generar comunidades específicas y derivar ese flujo hacia desarrollos tecnológicos y comerciales propios.

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