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“Fui albañil, mozo y vendía ropa”: los inicios del cantante de La T y La M, la banda que escucha la Selección Argentina

Tobías Medrano repasó su dura infancia en Florencio Varela, junto a su par Matías Raspen. El hambre en sus hogares, la fe ciega y el momento en que Messi los invitó a su fiesta privada para sellar un éxito que les cambió la vida para siempre.
 

Por Redacción

Viernes, 10 de julio de 2026 a las 10:47

Detrás de los millones de reproducciones hay una historia marcada por la escasez, la cultura del esfuerzo y una profunda convicción espiritual. El actual éxito de La T y la M tiene que ver también con un notable esfuerzo y sus primeros pasos en el conurbano bonaerense.

Tobías Medrano, uno de los cantantes, recordó de forma cruda las privaciones durante su infancia: “De muy chico yo vivía en una casa como con 15 personas... la pasamos muy mal en el sentido de no tener para comer".

El cantante destacó la figura de su madre como la "guerrera" que logró sacar a la familia adelante. Antes de poder vivir de la música, Tobías tuvo que rebuscarse la vida en múltiples oficios informales.

"Hice un montón de cosas antes de cantar: fui albañil, laburé de mozo, vendía ropa”, afirmó. Durante esos largos días de trabajo físico y pocas certezas, su refugio era el ruego constante: "Le lloraba sangre a Dios para que se me den las cosas con la música... hoy que me pasa, no hay un día que no le agradezca".

Por su parte, el dúo reconoció lo complejo que es sobresalir en la industria artística desde un origen humilde: "Soy consciente que esto es un embudo. La música es como el fútbol: de 100 va a llegar medio uno”. 

El mandato familiar:

La transición hacia el profesionalismo también implicó romper con estructuras tradicionales. Sus padres, criados bajo “la antigua escuela” de "trabajar 8 o 12 horas", miraban con desconfianza el camino artístico. 

"Mi vieja no quería que sea cantante, quería que estudie algo más formal", rememoró Tobías. Sin embargo, los frutos llegaron rápido a partir de producciones totalmente caseras nacidas en plena pandemia. 

"Este proyecto nació allá en el fondo de Varela, en una habitación y con un ventilador así chiquitito cagándonos de calor. Hoy decimos 'valió la pena todo el esfuerzo'", sumó.

La noche inolvidable con Lionel Messi:

Uno de los momentos más descontracturados de la entrevista llegó cuando Tobías mostró el autógrafo de Lionel Messi tatuado en su brazo. El encuentro ocurrió el 21 de diciembre de 2022, apenas tres días después de que la Selección Argentina se consagrara campeona del mundo en Qatar. 

El dúo fue contratado para tocar en una fiesta privada del capitán en el City Center de Rosario: "Fuimos, tocamos, lo conocimos y Leo nos dijo que nos quedemos en la fiesta, que había para comer, para tomar y hotel". 

Ante semejante invitación, los músicos decidieron suspender su siguiente compromiso: "Teníamos que ir a San Juan... y le digo 'amigo, chau San Juan, lo amo mucho, pero el capitán me pidió que nos quedemos y ¿qué vamos a hacer?'".

La firma en el brazo que el artista tiene tatuada se gestó a las 6:30 de la mañana. Tras dormir apenas cuatro horas, emprendieron el viaje hacia San Juan en combi. El cantante detalló la odisea para no perder el trazo original: "Viajé con el brazo así levantado para que no me toque nada, porque un poco de transpiración y se te va".

Al llegar al hotel de destino, un tatuador local los esperaba para inmortalizar el gancho del '10' en la piel de todos los integrantes de la banda. Matías, por su parte, lamentó entre risas haberse quedado dormido y perderse la oportunidad de grabárselo en la piel.

La administración de sus ganancias y un divertido ping pong:

Habiendo conocido las necesidades más extremas, ambos músicos mantienen los pies sobre la tierra a la hora de manejar las ganancias actuales. Tobías detalló su estricta conducta financiera actual: "Yo ahorro el 70% de lo que me entra. El otro 30% lo deliro con mi vieja, mi familia, mis hermanos, la facultad de mi hermana... las prioridades”. 

El tecladista, Matías Rapen, coincidió en que con la madurez aprendió a cuidar el dinero: "Cuando recién arrancaba, capaz que era más jovencito y me la deliraba... pero uno va creciendo y se va dando sus gustitos, como el autito para mamá y para las hermanas".

Para cerrar el encuentro el entrevistador los desafió a jugar al Tutti Frutti, donde se prestaron al freestyle y a inventar nombres de canciones y programas de streaming de cumbia. 

Finalmente, cumpliendo con la consigna del ciclo "Cumbia en la pileta", se metieron al agua para regalar un cierre musical a capela, repasando fragmentos de sus éxitos y despidiéndose con las estrofas de "Pa' la Selección", el himno que los unió para siempre al pueblo argentino.

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