En el marco de una entrevista, Amalia "Yuyito" González se refirió a su vínculo actual con Javier Milei y cuestionó los insultos y agravios que atraviesan al oficialismo y que impactan en el debate público. Sin confrontar directamente, fue clara: "De verdad, a mí no me gusta, sinceramente no".
La conductora contó mientras estuvo en pareja con Milei no percibió ese el nivel de agresividad de su parte: "En el tiempo que estuvimos juntos, no le registré ese nivel. Creo que se agudizó en este último año", señaló, y lo vinculó con el clima actual: "Es una guerra de todos contra todos hoy, es muy fuerte lo que se vive".
En ese contexto, evitó apuntar únicamente contra el mandatario, aunque marcó su posición: “No me parece una forma de relacionarse en ningún ámbito”.
"Yo también caí en la volteada, me han dicho casi prostituta, gato, pagada", reveló, en referencia a descalificaciones que sufrió.
Para ella, ese tipo de ataques reflejan "una bajeza intelectual" y desvían la discusión. "Hay tantas cosas para hablar de una persona si algo no te gusta. Hablá de su trabajo, pero hay cosas que son inadmisibles", planteó.
Consultada sobre si le diría esto a Javier Milei, explicó que hoy no mantienen contacto: "No tenemos ningún tipo de vínculo", aseguró, aunque no descartó expresar su postura si se diera la oportunidad.
"No tenemos ningún tipo de contacto desde principio de año, sacando un saludito de cumpleaños que me hizo y le contesté. Pero ya veníamos con contacto cero", reveló.
“La ruptura con Javier yo la tuve que trabajar mucho”:
En otro tramo de la charla, la conductora compartió cómo vivió la separación del actual presidente: “No tengo melancolía. Yo trabajo mucho las cosas con mi cabeza y con mi corazón. La ruptura con Javier yo la he tenido que trabajar, quise trabajarla mucho, mucho, mucho, mucho, mucho. ¿Qué me pasaba? ¿Qué me pasó? ¿Qué nos pasó?”.
Y continuó: “Hice un trabajo interno muy fuerte, acompañada por dos personas de intimísima confianza, una amiga psicóloga y una amiga pastora. Y me llevó a conocerme mucho más, estoy muy bien”.
Asimismo, explicó que “la vida al lado de un presidente te genera una vida social y una mirada social distinta. Yo soy mucho más libre ahora que en la relación. Entro contenta al supermercado. Un tipo de relación así quita muchas libertades y yo circulo libre, feliz por la vida”.
Un “alivio” en cuanto a lo social:
Además, explicó que la separación le causó tranquilidad: "Es un alivio en cuanto a lo social. No es un alivio porque atravesé el dolor de separarme de él. Nos queríamos, es extraño en un primer momento. Más allá de que entre el “te amo, te amo, te amo” y el momento en que te separás evidentemente algo en el medio sucedió, una hecatombe hubo”.
“Esa es la realidad. Pero yo no me quedé con la hecatombe, con lo que provocó nuestra separación que es algo absolutamente de nuestra intimidad, sino que con el tiempo empecé a registrar lo lindo, la paz”, afirmó.
Y sostuvo: “Esa presión y esa falta de libertad se sostiene únicamente con amor, no hay otra manera, si estás en un vínculo que llega a tener un compromiso fuerte, que no fue nuestro caso. En nuestro caso, hubo fuego, hubo amor, hubo te amo, hermoso todo, pero no llegamos a una etapa de un compromiso”.
“Yo era muy insegura”:
En el transcurso de la entrevista, González compartió momentos de su intimidad y situaciones de las que se arrepiente.
Consultada sobre si se veía afectada por el paso del tiempo, expresó: “El tiempo me parece maravilloso y me encanta. Me encanta mi vida, soy muy feliz con mi vida. Hace más o menos 20 años, desde que nací de nuevo, como nos llamamos los convertidos, dejé de vincularme con mi número de cumpleaños”.
Y afirmó sobre la edad: “Yo no hago esas cuentas. Soy una creyente, la vida es eterna para mí y esto es un paso”.
“El número es muy condicionante en la sociedad, en el mundo, en la vida, en la profesión, en todo. Yo dije chau, mi número se terminó, en mi torta nunca más número y así vivo. Para decirte cuántos años tengo, tengo que hacer memoria”, explicó.
Y fue contundente cuando dijo que “Playboy no lo haría nunca, nunca más en mi vida, ni se lo recomendaría a nadie. Por el hecho de comerciar con la desnudez, de comerciar con el exhibicionismo, de comerciar con la sexualidad del otro”.
“Porque el consumidor de la revista generalmente era una persona que se encuentra en medio de algún tipo de acto íntimo, ese era el objetivo de la revista”, señaló.
Y se sinceró: “Creo que era muy insegura, porque al tener necesidad permanentemente de la aprobación y necesidad de la validación del deseo del otro, sí, seguramente. Yo tenía una autoestima muy baja, a pesar de lo que hacía, de que parecía que me comía el mundo. Tenía una autoestima muy baja y descubrí esa herida fuerte cuando entré al camino de Dios. Esa es la realidad”.