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"A veces ganaba más que mis viejos": Lali recordó sus inicios y el valor del esfuerzo familiar

La artista repasó su infancia en Parque Patricios, el impacto de empezar a trabajar a temprana edad y cómo su primer sueldo ayudó a la economía del hogar.

Por Redacción

Viernes, 09 de octubre de 2026 a las 16:02

En una íntima charla para el ciclo "Grandes que fueron chicos", Lali Espósito se prestó a un viaje al pasado para recordar a esa nena que, mucho antes de llenar estadios, armaba sus propios espectáculos frente a un espejo antiguo en una casa de Parque Patricios.

Entre anécdotas divertidas y reflexiones profundas, la cantante revivió cómo la fama temprana transformó la dinámica de su casa y los valores que la sostienen hasta el día de hoy.

El espejo fundacional y el debut televisivo:

La fantasía artística de Lali empezó en un pasaje pequeño muy cerca de la cancha de Huracán.

Al mudarse, la casa conservaba un espejo gigante de piso a techo que se convirtió en su escenario.

“Ese espejo...yo me ponía mis discos favoritos y me pasaba la tarde entera en una gran fantasía musical medio perfo", contó.

En ese juego, su hermana mayor, Ana, era una pieza clave: "Era la que me maquillaba, peinaba, me armaba la fantasía y yo hacía mi videoclips imaginarios en ese espejo".

A los 6 años tuvo su primera experiencia en televisión en el programa de Caramelito Carrizo, donde bailó un tema de Natalia Oreiro con un traje cosido por una tía.

Aunque frente a las preguntas de la conductora se quedó muda por la timidez, Lali recuerda: "Cuando pusieron la canción para que haga la perfo, arranqué con todo. Me gané una cocinita de juguete".

El error que la llevó al mundo de Cris Morena:

Su verdadero ingreso a la industria fue a los 10 años, y se dio por una equivocación absoluta.

Su hermana la acompañó a un casting en Palermo, pero terminaron metiéndose en la fila incorrecta.

Tras hacer una prueba improvisada, le preguntaron de qué agencia venía o quién era su mánager.

“Ahí se me puso todo raro. Digo: '¿Qué significa esto?' Y resulta —esto me lo entero después— que llaman a mi casa y me dicen que se comunicaban de la producción de Cris Morena", relató.

Lali, que era fanática de Chiquititas, entró a un universo que no llegaba a dimensionar por su corta edad.

“Pasé de ser una niña que miraba eso cuando volvía a la escuela tomando la leche, a estar ahí adentro", manifestó.

El impacto del sueldo y el sostén familiar:

Compatibilizar las grabaciones en Martínez con la escuela primaria y secundaria fue un desafío enorme que involucró a todo su entorno.

“Desde volver a las 11 de la noche de trabajar a mi casa teniendo 13 años y mis hermanos esperarme con la comida en el horno para comer todos juntos, que yo no pierda ese momento de cenar en familia", recordó.

Mientras viajaba, aprovechaba para estudiar: "Tenía un viaje largo hasta Martínez donde se grababa y creo que por eso tengo muy buena memoria, porque me tenía que estudiar tan rápido los textos", expresó.

A pesar de ser muy chica, Lali cobraba el mínimo por contrato de la Asociación Argentina de Actores.

Con el tiempo, tomó noción de la realidad financiera de su hogar: "Yo con el tiempo entendí que a veces ganaba más que mis viejos. Y eso es reloco cuando lo entendés”, dijo.

Sus padres hablaron con ella con total transparencia: "Mis viejos me dijeron: 'Che, queremos que sepas que esto que vos ves, que ahora pudimos comprar el no sé qué, o que este verano nos pudimos ir todos a Miramar, es en gran parte porque vos estás aportando a que esto pase'".

Para la pequeña Lali, ver el fruto de su esfuerzo fue gratificante: "Me parecía loco. Yo trabajo, hago algo que me gusta que está re bueno y de pronto pudimos comprar lo que se rompió de la cocina. No es solo para mí, es para que los que me rodean y lo que me rodea también esté bien".

Lo que se pierde y los valores que quedan:

Haber encontrado un oficio tan temprano le dio experiencias increíbles, como subirse a un avión por primera vez a los 11 años.

Sin embargo, reconoce que también resignó vivencias típicas de la infancia, como ir a los cumpleaños de sus amigos o mantener su rutina deportiva en el club del barrio.

“No tener esa vida de club social, que creo que al niño lo forja mucho... crecí con otro tipo de adolescentes, todos en la misma".

Hacia el final, la artista destacó que la solidaridad y el sentido comunitario son los legados más importantes de sus padres, quienes siempre ayudaban a los vecinos del barrio cuando la pasaban mal.


En base a esto, cerró la entrevista con un brindis enfático en contra del individualismo reinante: "Se instaló hace mucho tiempo una idea del individualismo, del sálvate el culo solo, de denostar un poco la idea de lo colectivo”.

Y agregó: “Brindaría por los lugares y por las personas que usan su talento y su tiempo en también compartir algo lindo de la vida con otros o hacer cosas para otros".

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