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Violenta agresión a un turista argentino en Brasil: Se quejó por el precio de un choclo y los vendedores le dieron una paliza

El incidente se produjo en Camboriú y según la prensa local, la discusión comenzó luego de que el argentino abonara 150 reales (unos 39.500 pesos argentinos) cuando en realidad el costo era de 30 reales. Todo quedó registrado en video.
 

Por Redacción

Viernes, 02 de enero de 2026 a las 08:52

Un argentino fue atacado por una familia de vendedores ambulantes en un balneario de la ciudad costera de Camboriú, al sur de Brasil. La pelea comenzó luego de una discusión por el precio de un choclo.

Las imágenes se viralizaron rápidamente en las redes sociales. Se observa como una mujer y dos hombres, uno de ellos con un palo y vestidos con una remera naranja del puesto de venta, golpean al hombre que intenta defenderse con sus brazos.

El turista logró esquivar dos trompadas de uno de sus agresores y lanzó un golpe al aire. Fue en ese momento que otro vendedor, con una remera amarilla y también con un palo en la mano, llegó corriendo y por la espalda le tiró una patada voladora al turista, quien cayó.

La secuencia fue grabada por otras personas que estaban disfrutando del balneario.

Según la prensa local, la discusión comenzó cuando el argentino abonó 150 reales (unos 39.500 pesos argentinos) cuando en realidad el costo era de 30 reales.

Cuando fue a reclamar al puesto que atendía una familia, la discusión fue creciendo. Según trascendidos, la hija de la dueña del local explicó que el turista argentino fue quien la acusó de robo por haberle cobrado esa cifra.

“Me asusté cuando vino a recoger porque se metió en mi puesto de maíz y churro y me acusó de ser un ladrón. Así que conseguí que hablara con mi madre porque ella tiene la aplicación en su teléfono. Pero él la estaba maldiciendo y abofeteó a mi mamá. Ella se agachó, pero aun así, él se golpeó la cabeza”, relató públicamente.

La joven explicó que quienes aparecen en escena son su padrastro, un sobrino y un empleado. También detalló que intentaron dialogar luego con el turista, a quien intentaron explicarle que sus productos salían 30 reales y no 150.

“No somos ladrones, solo nos defendemos”, replicó la hija de la familia agresora.

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