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“Retomé la carrera”: el sorpresivo rumbo que tomó a los 49 años “La Tigresa” Acuña tras retirarse del boxeo

La ex deportista decidió volver a la universidad para cumplir una cuenta pendiente y seguir sumando desafíos: estudiar Derecho. Habló de su vida lejos del ring, recordó sus inicios, su joven maternidad y los mejores momentos de la carrera.
 

Por Redacción

Lunes, 03 de agosto de 2026 a las 07:16

Durante una entrevista, Marcela "La Tigresa" Acuña sorprendió con una confesión inesperada.

La ex boxeadora contó que, tras retirarse del deporte profesional, decidió retomar la carrera de Derecho y avanzar en una nueva etapa de su vida ligada al estudio.

En este sentido, explicó que siempre le dio un gran valor a la formación académica y confesó que ese era también el deseo que tenía para sus hijos.

"A mí me hubiese gustado que mis hijos estudien una carrera universitaria y que se dediquen a otra cosa. Pero, ¿viste? Es más fuerte que uno", manifestó.

Asimismo, aseguró que ya cumplió una de sus metas al recibirse de periodista deportiva, aunque ahora decidió ir por un nuevo desafío: "Soy coaching deportivo, estudio abogacía, soy periodista deportiva", enumeró.

La revelación sorprendió a Mario Pergolini, quien le preguntó si actualmente estaba cursando la carrera de Derecho.

"Estoy estudiando Derecho, sí. En la vida hay que prepararse. Ahora retomé la carrera. La dejé cuando fui concejal en Tres de Febrero", detalló.

La nueva vida lejos del ring:

En otro tramo de la nota, Acuña también habló de cómo vive su retiro del boxeo y reconoció que prefiere mantenerse alejada del cuadrilátero para no volver a sentir la tentación de competir.

"Toda la familia comparte esta pasión. Desde que tomé la decisión de retirarme, no quiero volver a subirme arriba de un ring, porque si no me dan otra vez esas ganitas de volver", confesó.

Además, recordó que puso punto final a su carrera hace un año y que hoy disfruta de otra etapa de su vida: "Me retiré ya con 48 años, ya uno tiene que pensar en las nietas, en ver qué hacemos".

Sin embargo, dejó en claro que no encaja en el estereotipo de una abuela tradicional: "Yo siempre digo que soy una abuela totalmente atípica. Yo no tejo escarpines, ni ando cocinando, hago crossfit, entrenamiento de pesas, le pego a la bolsa”.

El lugar de la mujer en el deporte:

Durante la charla, la multicampeona mundial expuso una dura realidad sobre el alcance de los logros en el deporte femenino.

Al ser consultada sobre el impacto de las mujeres en el deporte actual, Acuña fue tajante al comparar cómo la sociedad y los medios consumen las figuras deportivas según su género.

"Un deportista hombre es conocido en cualquier parte, en cualquier rincón del mundo, y a nosotras nos cuesta el triple”, afirmó.

La boxeadora argumentó que, a pesar de que el país es una potencia histórica en la disciplina, el público general apenas registra unos pocos nombres debido a la escasa cobertura mediática: "La gente se quedó con la Tigresa Acuña y la Locomotora Oliveras, pero en el medio hubo casi 40 campeonas mundiales en 22 años de boxeo femenino. Si vos le preguntás a la gente de a pie, no te nombran más de cinco”.

Para "La Tigresa", la responsabilidad principal de esta invisibilización recae en la falta de compromiso de los comunicadores y la carencia de espacios dedicados a contar el trasfondo del deporte femenino.

"El periodismo deportivo no se interioriza en las historias de las mujeres, en el sacrificio, en los impedimentos que tenemos”, lanzó.

De todos modos, aseguró que: "El reconocimiento de la gente vale más que todos los títulos que gané en mi carrera".

La boxeadora que noqueó a los prejuicios:

Detrás de la multicampeona mundial y de la defensora de los derechos de las deportistas, hay una historia de vida marcada por la rebeldía ante los mandatos sociales. 

Acuña recordó sus inicios y cómo tuvo que desafiar las opiniones ajenas desde muy joven, tanto en su carrera como en su intimidad:"A los 16 años tuve a mi primer hijo”.

Y continuó: “Siempre fui en contra de todo lo que decían que estaba mal: hacer un deporte 'masculino' y estar con un hombre 22 años mayor que yo".

Su relación con Ramón Chaparro, su entrenador y pareja desde la adolescencia (22 años mayor que ella), fue cuestionada por su entorno. A pesar de las críticas, Chaparro se convirtió en su máximo aliado abajo y arriba del ring hasta su fallecimiento.

Según Acuña, boxear en los años ‘90 siendo mujer era considerado "un error" o una excentricidad para la sociedad de la época. Ella demostró que el ring no tiene género.

Del full contact al ring de boxeo:

La formoseña recordó con orgullo cómo su pasión por los deportes de combate se manifestó desde su temprana infancia, desafiando cualquier estereotipo de la época:

"Lo mío siempre fueron las piñas y las patadas. A los 14 años ya era campeona sudamericana de full contact".

Ese logro precoz en el full contact (una modalidad del kickboxing) no solo demostró su talento natural para el combate, sino que sentó las bases físicas y mentales de la competidora feroz en la que se convertiría. 

Apenas dos años después de alcanzar esa corona sudamericana, su vida daría un vuelco total al ser madre por primera vez y comenzar su relación con Ramón Chaparro.

Fue justamente esa base de "piñas y patadas" la que le permitió saltar al boxeo tradicional años más tarde, cuando el panorama para las mujeres en los cuadriláteros locales era un terreno completamente desierto.

El "Lado B" del boxeo:

Más allá de la falta de reconocimiento mediático, Acuña también expuso los límites físicos extremos a los que deben someterse los púgiles para dar la categoría, revelando los impactantes desajustes metabólicos que sufre el cuerpo en apenas un día:

"Cuando te volvés a hidratar, llegás a recuperar 4 kilos en 24 horas", dijo.

Con esta contundente frase, "La Tigresa" detalló el agresivo proceso de deshidratación previa al pesaje oficial. Los boxeadores suelen cortar el consumo de agua, usar saunas y entrenar con ropa térmica para eliminar líquido y dar el peso requerido en la balanza. 

Sin embargo, como bien explica la campeona, ese peso es ficticio: una vez superado el control, el cuerpo absorbe el agua como una esponja en una carrera contrarreloj para reponerse antes de la pelea, un proceso silencioso y extremo que ella misma catalogó como una verdadera locura de la alta competencia.

El vínculo con Alejandra "Locomotora" Oliveras:

Uno de los capítulos más intensos y mediáticos en su historia fue la feroz rivalidad entre Acuña y Alejandra "Locomotora" Oliveras, un duelo que dividió al país durante años tanto arriba como abajo del ring. 

Sin embargo, con la perspectiva del tiempo y los objetivos compartidos, "La Tigresa" dejó en claro que la madurez y la causa colectiva están por encima de cualquier viejo rencor:

"Las diferencias pueden dejarse de lado cuando se trabaja en pos del deporte y de la mujer".

Con estas palabras, la histórica boxeadora selló un mensaje de unidad institucional y de género. 

Explicó que, más allá de los cruces verbales y las batallas deportivas del pasado, hoy ambas entendieron que su verdadero legado consiste en abrir caminos de manera conjunta para las nuevas generaciones de atletas que reclaman su propio espacio en los medios y en los presupuestos deportivos.

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