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La historia detrás de Rodrigo De Paul: la cábala de los caramelos, el regalo de Messi y el sacrificio secreto de su abuelo

En una entrevista íntima, Mónica Ferrarotti, mamá de Rodrigo De Paul, repasó recuerdos inéditos del mediocampista de la Selección argentina: desde su vínculo con Lionel Messi hasta el origen de la cábala de los caramelos que lo acompaña en cada partido
 

Por Redacción

Jueves, 25 de junio de 2026 a las 12:05

El Mundial ya está en marcha y la Selección argentina es una de las grandes protagonistas del torneo. Con el equipo afianzado y en plena competencia, el conjunto de Lionel Scaloni transita una fase decisiva del certamen con la ilusión intacta y el objetivo de volver a pelear hasta el final.

En ese contexto de máxima exigencia, las historias personales de los jugadores cobran una dimensión especial. Una de las más emotivas es la de Rodrigo De Paul, pieza clave del mediocampo y referente del grupo campeón del mundo.

La intimidad de una madre que lo vivió todo

Mientras el torneo avanza, hay una persona que vive cada partido con una intensidad única. Se trata de Mónica Ferrarotti, la mamá de Rodrigo De Paul, quien abrió las puertas de su casa para compartir recuerdos, emociones y anécdotas inéditas sobre el mediocampista que se consolidó como uno de los pilares del equipo argentino.

Entre mates, fotos familiares y recuerdos que atraviesan décadas, la madre del “Motorcito” reveló en diálogo con la periodista Maite Peñoñori detalles desconocidos de la vida del jugador, desde sus primeros pasos en una cancha hasta la especial amistad que construyó con Lionel Messi.

El termo de Messi y un gesto que marcó la relación

Uno de los primeros objetos que llama la atención en su hogar es un termo muy especial. No es uno cualquiera: fue un regalo del propio Messi. "Reclamé que no tenía termo y él me mandó uno", contó entre risas Mónica, mientras mostraba el recipiente decorado con imágenes de la Copa del Mundo.

Messi y De Paul: una amistad dentro de la Selección

La relación entre De Paul y Messi es uno de los vínculos más comentados dentro de la Selección. Para muchos hinchas, Rodrigo es una especie de “guardaespaldas” del capitán argentino. Sin embargo, para su madre la conexión va mucho más allá de lo que se ve dentro de la cancha.

“Primero hubo una admiración enorme de Rodrigo hacia Messi. Después tuvieron la oportunidad de conocerse, compartir momentos y hacerse amigos. Tienen personalidades distintas, pero se complementan muy bien”, explicó.

Mónica aseguró que su hijo siente una profunda admiración por el rosarino y que disfruta cada momento compartido con él. “Hay que disfrutarlo hasta el último minuto porque tenemos al mejor jugador del mundo”, sostuvo.

La cábala de los caramelos: un ritual con historia

Pero si hay una historia que refleja como pocas el costado más íntimo de De Paul, es la relacionada con su famosa cábala de los caramelos. Esa imagen del futbolista desenvolviendo un caramelo antes de los partidos no es casual ni responde solamente a una costumbre.

Detrás de ese gesto existe una historia familiar cargada de emoción y sacrificio. Todo comenzó con Osvaldo, el abuelo de Rodrigo, una figura central en su crecimiento futbolístico.

Cuando Mónica trabajaba y no podía acompañarlo, era Osvaldo quien llevaba al pequeño Rodrigo a los entrenamientos de Racing. Como cualquier abuelo orgulloso, buscaba la manera de hacer feliz a su nieto.

Antes de cada práctica le dejaba algunas monedas para que pudiera comprarse caramelos masticables en el buffet del club. Rodrigo los adoraba y esperaba ese momento con entusiasmo.

El sacrificio del abuelo Osvaldo

Lo que el futbolista no supo durante muchos años fue el enorme esfuerzo que implicaba aquel gesto. “Esas monedas eran las del viaje. Mi papá se volvía caminando a casa para dejárselas a Rodrigo”, reveló Mónica.

La confesión permite entender por qué esa costumbre permanece intacta hasta hoy. Para De Paul, los caramelos representan mucho más que una simple cábala deportiva: son un homenaje silencioso al hombre que lo acompañó en sus primeros sueños.

“Le quedó como un gesto especial, como un sacrificio especial que hacía su abuelo por él”, explicó su madre.

Un recuerdo que sigue vivo en cada partido

Osvaldo falleció en 2009 y nunca pudo verlo debutar en Primera División ni vestir la camiseta de la Selección argentina. Sin embargo, su presencia sigue acompañando cada paso de la carrera de su nieto.

Rodrigo lleva tatuada una frase dedicada a él y cada vez que entra a la cancha o convierte un gol suele besar esa inscripción. “Siempre dice que el abuelo lo ayuda”, contó emocionada.

El lado familiar del campeón del mundo

La influencia familiar también aparece en otra faceta fundamental de la vida del campeón del mundo: su rol como padre. Según relató Mónica, De Paul es completamente diferente cuando está con Francesca y Bautista.

“Es otro nene cuando está con ellos”, aseguró. Los acompaña a entrenamientos, juega, baila TikTok, les pinta las uñas y hasta participa de sesiones improvisadas de maquillaje organizadas por su hija.

Para la madre del futbolista, hoy los chicos son el gran motor de su hijo. “Antes te decía que era yo. Ahora son sus hijos. Son su mayor motivación y su razón para hacer las cosas”, afirmó.

Un campeón del mundo que no olvida sus raíces

A pesar de la fama mundial, los títulos y la exposición permanente, Mónica asegura que Rodrigo conserva intactos los valores con los que creció en Sarandí. “Siempre le enseñé que no se olvidara de quién es, de dónde viene, de sus amigos y de su familia”, recordó.

Quizás por eso, cuando ella piensa en el campeón del mundo, no ve al futbolista admirado por millones. Sigue viendo al chico que corría detrás de una pelota en el club del barrio, al nene que insistía para jugar con chicos dos años más grandes y al nieto que guardó para siempre el recuerdo de unas monedas convertidas en caramelos.

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