El secuestro de su hermano Cristian en abril de 2002 fue el quiebre definitivo que obligó a Juan Román Riquelme a emigrar al fútbol europeo.
A 24 años de aquel traumático episodio, el hoy presidente de Boca Juniors revivió los detalles de las negociaciones y la inesperada frase del "Chanchi" apenas fue liberado.
"Yo no había ido a entrenar esos tres o cuatro días porque estaba ahí, porque me llamaban a mí por teléfono para ver cuánto tenía que pagar", rememoró Román sobre las horas de máxima tensión.
La resolución del conflicto dejó una huella imborrable: "Cuando lo largaron, él estaba ahí, lo único que me dijo fue '¿jugás el fin de semana?' y yo le dije 'no, qué vas a jugar si lo único que quería que te devuelvan, boludo'. Me dice 'jugá el fin de semana porque pensé que no te veía más'".
Aquel pedido lo llevó a pedirle un favor excepcional al director técnico: "Tuve que ir a pedirle a Tabárez si me dejaba jugar el fin de semana, le dije 'yo entiendo que hay un compañero que viene entrenando...me devolvieron a mi hermano, él quiere verme jugar...déjeme jugar el fin de semana le pido por favor'".
El desenlace familiar derivó en su venta al Barcelona: "Después tuvimos la suerte de que me hicieron jugar. Eso fue en abril y ahí nosotros en julio nos fuimos y él se vino conmigo a España, yo no me quería ir esa es la verdad".
“Cuando las cosas van mal, la culpa es de Riquelme”:
Al ser consultado sobre cómo lidia con las críticas y los estados de ánimo del hincha, Román se sinceró sobre las presiones del fútbol moderno.
"Es lo que tocó, de futbolista me pasaba más o menos algo similar o me tocó de chiquito vivir así...capaz que si me tocaría vivir con la situación de hoy tanta exposición, capaz que no sería igual, capaz que no hubiese tenido tanta seguridad", explicó.
En ese sentido, recordó que asumir las culpas es algo que repite desde sus comienzos en el club: "Antes yo estaba, si el equipo jugaba mal la culpa era mía, es así”.
Y agregó: “Si el equipo jugó bien bueno, estamos todos contentos, si el equipo jugó mal la culpa es mía y creo que hasta lo decía cuando terminaba los partidos, es decir no es que estoy diciendo algo después de 20 años, si el equipo jugó mal la culpa fue mía".
Finalmente, aceptó con naturalidad las exigencias que el entorno le impone en el día a día institucional: "Y hoy si el equipo está mal la culpa es mía, y si no lo quiero vivir de esa manera me lo hacen vivir todos los días; si el equipo gana ganará porque el equipo lo ha hecho bien y porque el técnico que tenemos lo ha hecho bien”.
La Bombonera y los proyectos de la oposición:
Al ser consultado sobre la capacidad del estadio y las promesas de campaña de la anterior dirigencia, Riquelme fue categórico al tildarlas de irrealizables.
"En las elecciones pasadas fíjate que la oposición presentó que iba a ser un estadio ahí a media cuadra y nadie, cuando iban a hacer la entrevista, nadie le preguntaba que eso no se podía hacer, ningún periodista se animó", dijo.
En ese sentido, marcó las limitaciones legales que existen para construir una nueva estructura: "Hay reglas, ¿no? No se puede hacer un estadio a 100 metros del que está, ¿no? Eso no se puede hacer".
Respecto a las obras actuales, el mandatario prefirió manejarse con prudencia y sin falsas expectativas para los socios: "Claro que si tenemos la posibilidad de poder hacerle una bandeja más para que vayan más hinchas a nuestro estadio lo vamos a hacer con toda la felicidad del mundo, pero nosotros al hincha no le vamos a mentir nunca".
Además, adelantó el inicio de nuevos trabajos en los alrededores: "Enfrente a los dormis donde están los chicos durmiendo vamos a hacer un polideportivo para los otros deportes... ya tenemos el permiso así que en pocos meses vamos a arrancar con esa obra".
¿Por qué no enfocan a Riquelme en la TV?
Riquelme se refirió a su “nula exposición” en las transmisiones televisivas de los partidos y aseguró no estar al tanto de lo que se opina en los medios de comunicación.
Al ser consultado sobre los motivos por los cuales ya no lo enfocan en su palco de la Bombonera, el presidente xeneize le restó trascendencia al asunto: "Bueno, no lo sé, yo no miro la tele, parece que es raro lo que yo comento; paso mucho tiempo trabajando para el club, pero después no tengo ni puta idea ni lo que dicen ni lo que no dicen".
En ese mismo sentido, el dirigente denunció un ensañamiento mediático contra su gestión, apuntando directamente contra la oposición política del club tras haber perdido los comicios.
Luego de que el conductor señalara que los ataques de la prensa tradicional no cesan, Román concluyó de forma tajante: "Sé que a Boca este no lo tratan de la misma manera que al resto”.
El superclásico, los árbitros y el VAR:
En la antesala de un nuevo enfrentamiento contra River Plate, el xeneize bajó los decibelios en torno a las quejas mediáticas sobre los jueces.
"Yo creo que los árbitros en nuestro país son muy cuestionados, es difícil ser árbitro en este país. Cuando un equipo le toca perder culpamos al árbitro. A mí no me sale salir en la tele a hablar mal de un árbitro, prefiero a veces callarme".
Pese a mantener su habitual cautela, Román deslizó que su club no siempre recibe el mismo trato: "Sé que a Boca este no lo tratan de la misma manera que al resto, pero es lo que nos toca, sabíamos que iba a ser así del primer día que ganamos las elecciones".
Sobre la tecnología, defendió su implementación pero criticó las enormes demoras del fútbol local: "Yo creo que el VAR está para ayudar, pero acá te cobran un penal y tardan 10 minutos parado el partido, es raro de analizar una situación o comparar un país con el otro".
De cara al partido del domingo, simplificó el análisis: "El superclásico es único. Si tenés jugadores que lo disfrutan terminan sacando ventaja, yo sigo de pensar que va a ganar el que mejor juega".
El "Efecto Paredes" y las lesiones en el plantel:
Riquelme elogió la jerarquía y el compromiso de Leandro Paredes, minimizando los debates médicos sobre los tiempos de recuperación de sus lesiones físicas.
"Paredes piensa tanto que él va manejando su ritmo con los pases. Él no le da velocidad al juego corriendo sino que con su pase, con su control, juega hasta a veces caminando", expresó.
En esa misma línea, diferenció las características de los futbolistas y los plazos de sanación: "Yo no entiendo qué es grado uno, grado dos, grado tres...yo sí miro quién es el jugador, a nosotros nos da felicidad tenerlo en nuestra casa, Leandro siente un amor muy grande por su club".
Por último, se quejó del exitismo que rodea a los mercados de pases cuando se acumulan bajas en una misma posición: "A nosotros nos ha pasado que se nos lesionaron todos los centrales o los delanteros, y después tenés que escuchar que tienen que traer un delantero, pero tengo cuatro que en 15 días se curan, ¿qué querés que traiga otro?".
La situación de Villa:
A pesar de las intensas críticas que rodeaban al delantero, Juan Román Riquelme defendió firmemente su regreso y permanencia en la institución xeneize.
"A Villa, cuando lo volvimos a traer al club, lo han criticado mucho, le han pegado bastante y bueno, nada, estamos contentos de tenerlo en el club, creemos que nos puede ayudar mucho", sentenció el presidente de Boca, ponderando además la jerarquía del plantel de cara a los objetivos deportivos.
El mito del pantalón amarillo en la Libertadores 2007:
Para cerrar, el ídolo xeneize desmitificó una de las leyendas más populares sobre la final continental de 2007 ante Grêmio en Porto Alegre.
"Nos dijeron que teníamos que jugar con un pantalón clarito amarillo y no había, entonces fueron ahí y consiguieron este que era medio fluo, medio raro el pantalón. Nos dijeron 'hay lío, no nos dejan jugar con el pantalón que tenemos'", relató.
Román recordó la fuerte frase con la que arengó a sus compañeros para terminar con la discusión logística: "Llevábamos una ventaja buena y creíamos que íbamos a tener mucha chance de terminar ganando la copa, no nos importaba el pantalón que nos toque usar, nos salió decirle 'si perdemos esta final no tenemos que quedar a vivir acá'".